LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Página 690

EL BLOQUE ENERGÉTICO DE AMÉRICA DEL NORTE 697 y algunos recursos naturales la tierra, el agua, la minas, los bosques vía ex- plotación y servicios ambientales entre otros proyectos. Sería bueno que los pueblos reaccionaran ante esta situación y exigieran se les consultara an- tes de discutir y aprobar o desechar la propuesta presidencial. Sería bueno también que los políticos no olvidaran a los pueblos a la hora de tomar sus decisiones, pues al final esto generaría más problemas de los que ya se viven actualmente entre el estado y los pueblos indígenas por razones similares. 69 Al final, los tomadores de decisión en México olvidaron a los habitantes de los territorios sociales, comunidades e indígenas aprobando una “refor- ma” que legaliza el despojo e institucionaliza las asimetrías de poder entre las petroleras y la propiedad social en México. Mientras en México, en el escenario pre y post “reforma”, la euforia por los combustibles no convencionales permanece intacta, este hecho es un indicador de que los tomadores de decisión en México se apartan de la producción científica para sustentar la planeación energética y aceptan (mecánicamente) la línea energética trazada desde Washington. Por ejem- plo, el estudio de Hughes, al que se hizo mención más arriba en este capítu­lo, un geofísico que por cuatro décadas trabajó como científico y director de in- vestigación para el Geological Survey of Canada, fue un parteaguas ya que cuestionó, con dato sólido derivado del análisis de los registros diarios de 65 mil pozos en 32 cuencas shale de Estados Unidos, la narrativa del gas y aceite (tight oil) muy dada a la hipérbole: de que es una “revolución energé­ tica” llevada a elaboraciones geopolíticas, de seguridad y de abundancia energéticas, con cálculos y proyecciones de la EIA de alto optimismo y pro­ bada desmesura. 70 Hughes indica que el inesperado aumento del 40 por ciento de la produc­ ción de gas shale en EU llegó a una meseta a finales de 2011, Hughes apunta que el 80 por ciento del gas shale viene de cinco cuencas, varias de ellas en declive”. 71 Por las altas tasas de declinación que muestran los registros dia­ rios de los pozos shale, en 2012 se perforaron más de siete mil pozos con una inversión de 42 mil millones de dólares (mmdd), sólo para mantener el mismo nivel de producción valorada ese año en 32 mmdd. La investigación indica que la producción del tight oil también creció mucho representando cerca de 20 por ciento de la producción total de EU, revirtiendo años de descenso. Entre los datos más significativos se consig- na que más de 80 por ciento proviene de dos cuencas: Bakken en Dakota del Ibid., p. 271. John Saxe-Fernández, Periferias, 2013, op. cit., disponible en . 69 70 71 Ibid.