LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 689

696 JOHN SAXE-FERNÁNDEZ, CÉSAR AUGUSTO DÍAZ OLIN evidencias irrefutables sobre la irracionalidad económica, social y ambien- tal que implica la explotación de hidrocarburos no convencionales. Tan sólo en el caso del agua, cada pozo —téngase presente— requiere entre 5.5 y 29.5 millones de litros del vital líquido, transformando en flui- do para cada evento de fractura. Como el agua es el principal fluido en esta operación —y generalmente no está disponible directamente de pozos— debe transportarse por medio de pipas a diésel, con una capacidad apro­ ximada de 11 300 litros cada una. Como cada evento frack requiere de 18.9 millones de litros, en promedio (excluyendo la arena y otros químicos), se necesitan más 1 660 viajes de pipas excluyendo los camiones para trans- portar la arena y las sustancias químicas. Cada pozo usualmente se frac­tura entre una y diez veces durante su ciclo de vida y con miles de pozos con- centrados en regiones de alta extracción, entonces ocurren niveles sin pre- cedentes de contaminación del aire por las emanaciones de motores diésel de las pipas, que llega a la población de estas áreas rurales, a las que se añade una enorme contaminación auditiva y destrozo de caminos o carrete­ ras. Ni qué decir de la transformación del territorio en su conjunto para la instalación de la infraestructura energética. La anterior es otra entre muchas dimensiones ausentes en la narrativa oficial. En EU, además, con el shale se rompe la zonificación de lo urbano, suburbano y rural y en especial entre lo residencial, áreas de educación y re­ creo y lo industrial. Si a eso se agrega la contaminación de acuíferos por fugas de metano, la práctica ilegal de algunos transportistas que vierten el agua de reflujo en la primera cañada que encuentran en el camino, se empezará a comprender por qué a lo largo y ancho de EU poco más de 400 ciudades, poblaciones, condados, distritos y estados han intentado o han logrado pro­ hibir el fracking o prácticas asociadas a esa tecnología. 67 Es otra notable ausencia en una narrativa orientada a la extracción de riqueza pública, de tierras comunales o terrenos, de naturaleza, ríos, forestas, montañas, aire de campesinos, indígenas 68 y pequeños/medianos agricul- tores, hacia privados y grandes monopolios que ya cuentan con cobertura legal bajo leyes paralelas a la “reforma” energética, lo cual se verá reforzado con el BEAN. Con la “reforma” petrolera y energética, […] los pueblos indígenas, […] serán afectados […] de manera subrepticia, se les pretende seguir despojando, como actualmente sucede con sus territorios 67 Mary Grant, Local Resolutions Against Fracking 03.20.17, Ingreso al sitio Food and Water Watch con mapa y localización de condados, distritos, ciudades y resoluciones o leyes para moratoria o prohibicion del fracking, disponible en . 68 Véase Francisco López Bárcenas, op. cit.