LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | 页面 615

620 GEORGE A. DYER, ALAN HERNÁNDEZ S., PABLO MEZA P., ANTONIO YÚNEZ N. e instrumentar la primera reducción presupuestal del Ramo 8 en una déca­ da, no obstante que el presupuesto total de desarrollo rural continuó cre- ciendo por dos años. En ese contexto de austeridad autoimpuesta, los cambios sintetizaron la estructura del sector en cinco programas y un rubro adicional denominado “Proyectos Transversales”. A partir de entonces, las prioridades del Ramo 8 se enfocaron, al menos oficialmente, en el com­- bate a la pobreza, la agricultura de autoconsumo, la seguridad alimentaria, la oferta de bienes públicos y la respuesta federal al cambio climático. A finales de 2013, la administración de Peña Nieto prefirió abandonar la austeridad al anunciar una “nueva reforma estructural” agropecuaria que, se dijo, convertiría al sector en un “pilar de desarrollo y crecimiento nacio- nal”. Se le llamó la Reforma del Campo y fue acompañada de una nueva estructura programática y reglas de operación, “para detonar la producti- vidad en el campo”. Su estructura consistió en nueve programas sustan­ tivos, incluyendo el Programa Integral de Desarrollo Rural. Para llevar a cabo la reforma, la administración presupuestó recursos crecientes, cuyo monto habría alcanzado un máximo histórico en 2015. Para 2014 se anun- ciaron recursos frescos que favorecerían a la ganadería y la agricultura fa- miliar, no obstante que a este último rubro se le dedicó menos del 1% del presupuesto del ramo ese año. Al cabo del primer trimestre de 2014, sin embargo, la falta de recursos fiscales obligó a la administración a modificar a la baja su gasto para ese año, y a reducir progresivamente su presupuesto cada año, hasta el final del sexenio. Tanto la programación del programa sectorial 2013-2018 como su reestructuración con la Reforma del Campo demostraron muy pronto su falta de utilidad, pues no preveían la posibi­ lidad de un deterioro continuo de las finanzas públicas. En dos ocasiones adicionales, los recortes presupuestales forzaron a la SAGARPA a realizar sendas reestructuraciones del Ramo 8. En cada caso, se aseguró, el objetivo fue dar mayor eficiencia al gasto público sin menoscabo del apoyo a los pe­ queños productores. Cambios y constantes en la política sectorial Como puede apreciarse, la política agropecuaria y rural aparentemente ha es- tado marcada por una reforma continua: cambios de forma constantes en sus objetivos, estrategias y estructura programática, presuntamente justi- ficados en la búsqueda de una elusiva eficiencia que, entre otros, redundaría en la seguridad alimentaria de los mexicanos. Esta transformación con­ti- nua se refleja en las frecuentes referencias, en la retórica oficial, a una “nue­ va visión”, “nueva política”, “nueva estrategia y programas” para el sector agropecuario. Irónicamente, las únicas constantes en la estructura sectorial