LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Página 616

LAS REFORMAS DE MERCADO, EL TLCAN Y LA POLÍTICA AGROPECUARIA 621 han sido los programas “temporales”, concebidos con el objeto de facilitar la transición comercial: los apoyos a la comercialización y el PROCAMPO/ PROAGRO. Sin embargo, la evaluación del efecto acumulado de la política sectorial a lo largo de tres décadas presupone la existencia de elementos comunes. Y en efecto, es posible discernir elementos que apoyan la presun- ción de una estrategia transexenal de desarrollo modernizador del campo, instrumentada por cinco administraciones federales. Un elemento común ha sido la intención expresa de asegurar el bienes- tar de segmentos específicos de la población. Este objetivo social ha sido explícito en todos los programas sectoriales de los últimos treinta años. En segundo lugar es evidente la preocupación del Estado por promover la producción y la productividad del sector. Esta fue precisamente parte inte- gral del objetivo fundamental de la administración de Salinas, y lo mismo aplica a las de Zedillo y Peña Nieto. Incluso, la omisión de su mención ex- plícita entre las prioridades de las administraciones de Fox y Calderón no implicó la ausencia de un objetivo productivo en las acciones de esos gobiernos. 11 Un tercer elemento común a la estrategia del desarrollo mo- dernizador ha sido la insistencia en alcanzar la soberanía y seguridad ali- mentaria de la nación. Asegurar el abasto de alimentos era ya un objetivo general de la administración de Salinas, que goza de la misma prioridad en la de Peña Nieto. En comparación a los tres anteriores, otros objetivos sectoriales pueden considerarse coyunturales, o se han convertido en prio- ritarios sólo en años recientes. 12 Pero no obstante que esos tres elementos han estado siempre presentes en la política sectorial, lo que es particular de la estrategia del desarrollo modernizador es la forma en que se pretendió alcanzarlos en un contexto libre de intervención pública en los mercados. En resumen, a partir de la documentación oficial puede colegirse que, a lo largo de tres décadas, el Estado ha buscado promover la productividad agropecuaria como vía para generar un mayor ingreso al productor y com- batir la pobreza rural. 13 De forma similar, elevar la producción ha consti- tuido la principal herramienta en la búsqueda de una balanza sectorial de pagos favorable y, simultáneamente, de la soberanía alimentaria. La misma soberanía ha sido considerada el pilar de la seguridad alimentaria del pue- blo mexicano. En suma, puede afirmarse que el único vínculo ausente en Así lo demuestra, por ejemplo, el gasto en la vertiente productividad/competitividad del Programa Especial Concurrente, el PEC, a lo largo de ambas administraciones (Robles Berlan- ga, 2013). 12 La preocupación por preservar la biodiversidad y los recursos naturales, por ejemplo, no constituyó una prioridad explícita del sector sino hasta la promulgación de la LDRS en 2001. 13 Nótese que el Programa 2013-2018 afirma, sin ironía, que “la nueva estrategia para com- batir la pobreza es la productividad”. 11