LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 612

LAS REFORMAS DE MERCADO, EL TLCAN Y LA POLÍTICA AGROPECUARIA 617 Con el regreso de la oposición a la presidencia, la programación del sec­ tor agropecuario experimentó un florecimiento. Comparado a sus cuatro predecesores, el Programa Sectorial de Desarrollo Agropecuario, Pesquero y Alimentario, 2013-2018, de la administración de Enrique Peña Nieto, re- sultó francamente barroco, y muy pronto, prematuramente obsoleto debi- do a su falta de previsión de contingencias, como las que inevitablemente surgieron. 8 El Programa 2013-2018 ofreció una visión estratégica —a saber, “elevar la productividad para alcanzar el máximo potencial del sector ali- mentario”— acompañada de once “pilares del cambio” que incluyeron, por ejemplo, “la planeación del balance oferta-demanda: Tablero de Control”. Todos los anteriores fueron parte de su estrategia sectorial integral, que además contempló estrategias individuadas para cuatro subsectores. Por otra parte, ortogonales a estas estrategias, el programa identificó los cuatro ob- jetivos sectoriales del México Próspero del Plan Nacional de Desarrollo, 2013-2018, y uno adicional del México Incluyente. Estos son: 1) impulsar la productividad en el sector agroalimentario; 2) impulsar modelos de asocia­ ción que generen economías de escala y mayor valor agregado; 3) promover mayor certidumbre a la actividad agroalimentaria; 4) impulsar el apro­ vechamiento sustentable de los recursos naturales del país; y 5) contribuir a erradicar la carencia alimentaria en el medio rural. A su vez, los objetivos anteriores fueron acompañados por un total de 37 nuevas estrategias y 128 líneas de acción. Adicionalmente, están ahí las estrategias y líneas de acción transversales, que presumiblemente preceden a las propias de cada subsec- tor. Otros son los objetivos “estratégicos” desperdigados entre subsectores, como son los dos del subsector agrícola: 1) incrementar la producción de granos y oleaginosas; y 2) garantizar la seguridad alimentaria y reducir la pobreza en el campo. Para el subsector de desarrollo rural se presentan dos más bajo la designación de “retos”: 1) incrementar la productividad para generar alimentos para el consumo masivo demandado por las zonas ur- banas; y 2) equilibrar el desarrollo y bienestar entre la población rural y urbana. No obstante, la prodigiosa elocuencia organizativa del Programa 2013- 2018, lo más evidente es la ausencia de una jerarquización inteligible de sus múltiples objetivos y estrategias, lo que hasta la fecha evidencia la falta de claridad en las prioridades de la administración. Esa ausencia se ha visto acentuada por la continua redefinición de los objetivos nominales del ramo y sus instrumentos, como pone de manifiesto la constante reestructuración programática y el recambio continuo de programas y subprogramas. Programa Sectorial de Desarrollo Agropecuario, Pesquero y Alimentario, 2013-2018, Dia- rio Oficial de la Federación, 13 de diciembre de 2013. 8