LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 609
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GEORGE A. DYER, ALAN HERNÁNDEZ S., PABLO MEZA P., ANTONIO YÚNEZ N.
Objetivos de la política sectorial
A través de su Programa Nacional de Modernización del Campo, 1990-
1994, la administración de Salinas declaró como objetivo fundamental de la
política agropecuaria el “aumentar la producción y la productividad del
campo llevando justicia a la familia de los productores”. 2 Su declaración
fue acompañada de ocho objetivos generales y quince particulares: entre los
primeros se encuentra, por ejemplo, el “eliminar las restricciones que pesan
sobre el sector para lograr una mejor asignación de recursos”; entre los se
gundos, “desarrollar un sistema de información estadística, financiera y
de mercados”. Adicionalmente, todos los objetivos de dicha política fueron
parte formal de una estrategia única —modernizar al campo— que, sin em
bargo, constó de catorce elementos que pretendían informar sendas “medi
das de política”, incluyendo, por ejemplo, “contar con una participación más
activa de los sectores social y privado [en] la producción y distribución”
de insumos agropecuarios. Claramente y no obstante su designación, tanto
los objetivos particulares como en menor medida los generales, adolecían
de plena justificación propia. Por ello, los objetivos sectoriales debieron inter-
pretarse exclusivamente como los medios para alcanzar el objetivo funda-
mental de la política pública y contribuir así al bienestar de la nación.
El Programa 1990-1994 pretendió, pues, establecer las prioridades de la
administración a través de la jerarquización de medidas de política pública, ya
fueran acordes a objetivos o estrategias particulares. El fin último de todas
sus acciones fue alcanzar un objetivo tanto productivo como social. No
obstante, el mismo plan presenta incongruencias importantes que ponen
en duda su lógica interna y, ultimadamente, el objetivo fundamental de la
política sectorial. Por ejemplo, el plan establece que alcanzar el objetivo fun
damental “garantizará el abasto nacional y permitirá al país alcanzar la so
beranía alimentaria”, lo cual sugiere que estos últimos objetivos fueron tan
fundamentales como el así designado. Sin embargo, “asegurar el abasto y la
soberanía alimentaria” fue al mismo tiempo uno de los ocho objetivos gene
rales del Programa 1990-1994, gozando de la misma jerarquía que “impulsar
el desarrollo de esquemas propicios para la inversión tanto nacional como
extranjera”.
La discusión anterior no debe entenderse como un análisis anodino de la
retórica oficial, pues en principio, dicha jerarquización debería resolver los
posibles conflictos entre objetivos alternativos surgidos durante la prose-
cución de distintas prioridades, lo cual necesariamente tiene implicaciones
Programa Nacional de Modernización del Campo, 1990-1994, Diario Oficial de la Federa-
ción, 15 de enero de 1991.
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