LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 251
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ROBERT A. BLECKER, JUAN CARLOS MORENO-BRID, ISABEL SALAT
capacidades de exportación, sino más bien complementarlas con un gran
impulso al mercado interno. Dado el nivel de integración entre México y
Estados Unidos, y los constantes cambios en la producción global y la tec-
nología, para lograr un crecimiento más inclusivo y sustentable en ambos
países, es necesario diseñar políticas públicas que marquen una trayectoria
de convergencia en la que los salarios reales aumenten de acuerdo al creci-
miento de la productividad.
Acciones de política con una perspectiva de largo plazo
Con este propósito, proponemos algunos lineamientos de política econó-
mica. En primer lugar, dado que la desigualdad limita el crecimiento eco-
nómico en ambos países —además de minar la cohesión social y quizá
poner en riesgo la estabilidad política—, las políticas impositivas y de em-
pleo para la redistribución del ingreso deben ser parte central de la nueva
agenda. En el caso de Estados Unidos, una opción evidente sería restablecer
tasas impositivas marginales altas para los ingresos elevados y para la rique
za heredada. Ello contribuiría a revertir el incremento en la desigualdad
que ha experimentado desde la década de 1980 (Mishel et al., 2012).
México, por su parte, requiere de una urgente reforma fiscal para incre-
mentar la recaudación de manera progresiva que permita el financiamien-
to en inversión en infraestructura y en gasto social, así como la aplicación de
políticas anticíclicas. Urge reformar el sistema nacional de inversión públi-
ca para que sea más transparente, eficiente y alineado con las prioridades del
Plan Nacional de Desarrollo. En segundo lugar se requiere de políticas
de inversión e industriales para reducir las carencias de infraestructura en
México y Estados Unidos, las cuales son resultado del continuo recorte en la
inversión pública durante las últimas tres décadas. El incremento masivo
de inversión en infraestructura en ambos países aumentaría la demanda y
el empleo en el corto plazo, además de aumentar la capacidad productiva
y la productividad en el largo plazo.
Tercero, para promover la convergencia entre ambas economías es fun-
damental que se materialice el incremento de los salarios reales, mejoren
las condiciones de empleo y los niveles de vida del sector más bajo de la
escala de ingresos. Por ello es vital incrementar los salarios mínimos. Cabe
destacar que en México, durante las últimas tres décadas, los salarios míni
mos se han rezagado brutalmente frente al crecimiento de la productividad.
Si en los últimos 30 años los salarios mínimos se hubieran vinculado a las
condiciones del mercado y al desempeño de su propia eficiencia —es decir,
de la productividad laboral—, se habrían incrementado significativamente