LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 220
TLCAN, EXPORTACIÓN DE TRABAJADORES Y REMESAS
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tes satisfacen ampliamente, ya que internamente no tienen los contingentes
suficientes.
Otro factor importante que el gobierno consideró para aceptar el Tratado
fueron las inversiones extranjeras directas (IED), consideradas como una
de las herramientas centrales para generar las grandes transformaciones,
sobre todo por su papel como creadoras de empleo, de los que el país estaba
urgido. La liberalización comercial les ofrecía una enorme atracción por el
extendido campo de oportunidad, y para hacerlo más atractivo, el gobierno
mexicano realizó un conjunto de cambios legales eliminando prácticamen
te todo tipo de regulación, sin exigir ninguna compensación, al tiempo que
se fijaban rígidos controles salariales. De esta forma se consolidó un es
quema de enormes beneficios para las IED, si bien se sacrificó lastimosa
mente a los trabajadores mexicanos, una de cuyas consecuencias fue el
mantenimiento de las asimetrías con los socios comerciales después de 23
años de vigencia del Tratado. Un indicador de esta grave situación se obser
va al comparar el salario mínimo en Estados Unidos, más o menos de 7.25
dólares por hora, mientras que en México es el equivalente de 0.50 dóla-
res (Lera, 2016).
Una parte sustancial de las IED se dirigió a la formación de industrias
maquiladoras. El problema de este tipo de producción es que, en primer
lugar, el motor de su expansión se basó en el bajo costo laboral, se genera
ron escasos impuestos pues se otorgó exenciones fiscales. Por otro lado, la
mayoría de los insumos eran importados y todo ello iba acompañado de
una enorme flexibilidad laboral. Se permitió la participación del capital
extranjero en una diversidad de actividades pero, como señala la CEPAL, sin
intervenir proactivamente en la forma en la que la IED podría incidir en el
desarrollo del país. Se insiste en señalar como un éxito las exportaciones de
la industria, particularmente la automotriz, pero la realidad es que las em
presas mexicanas son simples ensambladoras incorporadas en las fases
incipientes (Ordóñez, 2006), pero su inserción internacional se basa funda
mentalmente en los bajos costos laborales. De tal manera que, si bien hubo
un crecimiento importante de las exportaciones, éstas han beneficiado a
los capitales trasnacionales, a los que no se les impuso ninguna regulación
ni se les exigió el compromiso de transferencia tecnológica, en un marco
de salarios controlados. Estas limitaciones al salario no sólo han mantenido
los niveles de pobreza y de extrema pobreza, que siguen siendo asuntos
pendientes después de 23 años, sino han impedido que el mercado interno
crezca y se fortalezca.
Si bien generó enormes beneficios para el capital extranjero, repercutía
negativamente sobre el desarrollo del país, por lo que esta herramienta
también falló, básicamente por la falta de regulación.