LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 219

220 ANA MARÍA ARAGONÉS, UBERTO SALGADO Gortari era “dejar de exportar hombres y exportar mercancías”, plantea­ miento importante pues por primera vez se mencionaba al fenómeno mi­ gratorio como un elemento que era necesario revertir. En este sentido, los negociadores mexicanos propusieron firmar acuerdos paralelos de traba­ jadores migrantes para darle un marco ordenado a la migración laboral, pero se encontraron con la negativa rotunda por parte de Estados Unidos. El argumento fue que Estados Unidos sólo firmaría un acuerdo de esa natu­ raleza si México liberalizaba el petróleo, ante lo cual el gobierno mexicano se opuso pues, se señaló, suponía la pérdida de la soberanía sobre un bien no renovable que pertenecía a la nación (Cortés, 2010). Consecuencia, los flujos migratorios, requeridos por Estados Unidos, estarían sujetos a enorme vulnerabilidad ante la falta de un marco regula­ torio, lo que se haría sentir de inmediato a partir de 1994 cuando estos flujos se incrementaron como nunca antes. Estos trabajadores se incorpo­ raron a diversos sectores de la economía de Estados Unidos: agricultura, construcción, manufacturas, servicios, pero ante la falta de un acuerdo paralelo, se dispararon los flujos de migración indocumentada. Las condi­ ciones administrativas de estos trabajadores harían posible su sobreexplo­ tación, estarían sujetos a graves injusticias, sin posibilidades de exigir mejores condiciones laborales ante el permanente chantaje de los emplea­ dores por la falta de documentos. Todo ello favorecía la competitividad de los productos del país vecino. Por lo tanto, el objetivo no sólo no se cumpliría sino que México se con­ vertiría en el primer corredor migratorio mundial, lo que ha supuesto una grave sangría del bono demográfico y de capital humano. Estos trabajadores migrantes generan enormes beneficios, no sólo para el país vecino sino para México a través de las remesas enviadas a sus comu­ nidades y familias. Estas divisas se han convertido en un pilar de la econo­ mía mexicana, 29 mil millones de dólares en el año 2017 (González, 2017), por encima de lo que genera el petróleo, el turismo o las inversiones extranjeras directas, situación que, dadas las condiciones económicas del país, es claro que resultan imprescindibles, sobre todo para equilibrar la balanza de pa­ gos. México es considerado el cuarto receptor mundial de remesas (BBVA- CONAPO-SEGOB, 2017). Los flujos migratorios se explican por las condiciones que enfrentan en su país de origen: desempleo, informalidad, salarios insuficientes, pobreza, etc., es decir, se ven forzados a migrar pues no hay otra opción, parecería que sus países han olvidado que tiene el deber de hacer efectivo “el derecho a no migrar”. Pero si los migrantes se dirigen hacia determinados destinos, en este caso Estados Unidos, se debe a que el mercado laboral internacional de ese país presenta un conjunto de necesidades y exigencias que los migran­