LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 191

192 JOSÉ LUIS CALVA En consecuencia, al asegurar la permanencia de estas reformas, el TLCAN constituiría una especie de etapa consolidada de la estrategia económica neoliberal en la cual advendría la esperada derrama de beneficios. Por ello resulta legítimo asumir, como criterio de evaluación del TLCAN, el desempeño agregado de la economía mexicana durante el periodo de operación de este tratado, versus el desempeño de la economía mexicana bajo la estrategia de desarrollo liderado por el Estado, precedente a las reformas neoliberales. 1 Además, cabe recordar los objetivos puntuales anunciados por el gobierno mexicano al negociar y firmar el TLCAN: generar suficientes empleos bien remunerados para la población mexicana, reteniéndola en el país; acrecentar significativamente la inversión física a través de la afluencia de inversión extranjera directa y de una mayor inversión nacional; acelerar el crecimiento de la economía y la productividad; modernizar la planta productiva y elevar su competitividad; y alcanzar niveles más altos de bienestar social. 2 Sin embargo, a casi un cuarto de siglo de operación del TLCAN, la Tierra Prometida del crecimiento acelerado del empleo, de la inversión, de la pro­ ducción y del bienestar, brilla por su ausencia. Más aún, el desempeño 1 El funcionario que encabezó las negociaciones del TLCAN por parte de México, Herminio Blanco, sintetizó “las razones internas” para negociar el TLCAN en dos puntos. Primero: “La creciente incapacidad del modelo de desarrollo por sustitución de importaciones, seguido du­ rante tres décadas, para generar un desarrollo estable y empleos suficientes”. Segunda: “El efecto positivo que puede tener el libre comercio en términos de exportaciones y empleo” (Blanco, 1994). 2 “El Tratado […] nos permitirá ser más competitivos como economía y como país con lo cual se abatirán costos y se aprovecharán ventajas comparativas para modernizar el aparato pro­ ductivo y generar más y mejores empleos” (Sali- nas, 1992). De igual modo, en el discurso que pronunció en la ceremonia de graduación del Instituto Tecnológico de Massachusetts en mayo de 1993, Salinas afirmó: “El TLCAN, quiero destacar, es un acuerdo de creación de empleos. […] El TLCAN es un acuerdo de mejoras salariales, porque estamos comprometidos con el aumento de los salarios reales en México […]. Y el TLCAN es un acuerdo de la reducción de la migración, porque los mexicanos no tendrán que emigrar hacia el norte en busca de trabajo en este país, sino que serán capaces de encontrarlo en el mío” (citado por Esquivel, 2014). Y Herminio Blan­ co escribió: “Los mecanismos fundamentales a través de los cuales el Tratado generará beneficios para la economía pueden agruparse en cuatro apartados: mejoría en la rentabilidad de las expor­ taciones mexicanas; ampliación de sus mercados; alicientes para una mayor acumulación de capital; e incremento general de la eficiencia de la economía”. “La acumulación de capital, a su vez, es el único medio que puede generar un crecimiento sostenido de la productividad y, por ende, de los salarios reales y del bienestar” (Blanco, 1994). De igual modo, casi al comenzar las negociaciones del TLCAN, el presidente Salinas afirmó: “Los esfuerzos que se han emprendido para hacer realidad esta zona de libre comercio en América del Norte, responden a la estrategia del gobierno de México para modernizar el aparato productivo, elevar su competitividad y lograr niveles más eleva­dos de bienestar social” (Salinas, 1991). Y en su último informe de gobierno, Salinas afirmó: “El Tratado se ha convertido en un poderoso instrumento para atraer nuevas inversiones, crear empleos productivos y elevar el bienestar de los mexicanos” (Salinas, 1994).