LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 106
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FERNANDO ESCALANTE GONZALBO
te Alfred Müller-Armack en El siglo sin dios (la síntesis de una monumental
sociología de las religiones). 37 En segundo lugar, en términos más prácticos,
veían una crisis de desarrollo de la sociedad de masas: desajustes en el mo
do de vida, conflictos, tensiones normativas, enajenación, producto de la
industrialización y de la vida urbana. Y finalmente, una crisis que resultaba
del gigantismo de las sociedades modernas, de Estados y empresas y buro
cracias, que terminaba por anular a los individuos.
El caso es único, no hace falta insistir en ello. El resultado es que la crí
tica cultural de los ordoliberales tiene un fondo claramente antimoderno.
De manera más o menos explícita imaginan y proponen la restauración de
un orden natural, jerárquico, armonioso, con miras a la trascendencia, en
contra del desorden de la sociedad de masas. Y eso requiere para empezar
un sistema de protección de la clase obrera, un Estado de bienestar sufi
ciente para reducir los conflictos. También requiere, y va a ser uno de los
rasgos distintivos del ordoliberalismo, una política muy activa de combate
contra los monopolios, a favor de la pequeña empresa. Desde luego, el ideal
de una sociedad de pequeños productores, armoniosamente integrada, era
ya arcaico entonces, pero la política era absolutamente real y tenía conse
cuencias.
Las preocupaciones espirituales, la idealización de la sociedad tradicio
nal, el énfasis en la protección de los obreros, es decir, todo lo que carga el
adjetivo en la “economía social de mercado” separa a los neoliberales alema
nes de todos los demás, sobre todo de sus colegas estadounidenses, agresi
vamente individualistas, partidarios entusiastas del progreso y no tan hostiles
hacia los monopolios. El contraste dice mucho del significado de la Segunda
Guerra Mundial.
L OS PRIMEROS PASOS
La Mont Pélerin Society siguió reuniéndose con regularidad: en Seelisberg,
Suiza (1949), Bloemendaal, en Holanda (1950), Beauvallon, Francia (1951),
de nuevo Seelisberg (1953), Venecia (1954), Berlín (1956), y de ahí en ade
lante sin interrupción, hasta las reuniones de Sidney (2010), Praga (2012) y
Hong Kong (2014). El centro de gravedad se trasladó muy pronto a Estados
Unidos, y en particular a la Universidad de Chicago.
Henry Simon, que se dedicaba básicamente a la economía teórica, fue
quien preparó las primeras propuestas para formar un instituto de econo
mía en Chicago. Recomendó para ello la contratación de Lippmann, Arnold
Alfred Müller-Armack (1968), El siglo sin dios, México, FCE.
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