LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 104

104 FERNANDO ESCALANTE GONZALBO El Estado mexicano no está en la Constitución, ni el mercado mexicano está en la naturaleza. Los dos han sido creados, los dos son productos im­ pensados, azarosos, hasta cierto punto. Es decir, que la oposición entre órdenes artificiales y órdenes espontá­ neos puede tener cierto valor heurístico, en algún plano, pero no permite sostener un argumento general contra la intervención del Estado en la eco­ nomía. Se supone que el mercado funciona con esa naturalidad impersonal y automática, que espontáneamente coordina decisiones libres, pero a con­ dición de que todos cumplan con la ley, no es una salvedad menor. Por otra parte, la ley no exige a nadie que fabrique medicamentos, o cereales o jugue­ tes, pero sí pone condiciones, y dice cómo se tienen que fabricar, cómo se tienen que distribuir y presentar y anunciar las cosas. Dicho de otro modo, el orden espontáneo sólo funciona sostenido por el artificio del Estado. Sin duda, el de Hayek es el intento más ambicioso de explicación de la superioridad del orden del mercado, y de los riesgos que entraña la regula­ ción. 35 En sus obras mayores, en Los fundamentos de la libertad, en Derecho, legislación y libertad, desarrolla extensamente la explicación biológica o cuasi-biológica, para anclar el argumento en la evolución de la especie. Ese interés tiene todavía, aunque sus hipótesis sobre la eficacia evolutiva de las normas, como recurso de supervivencia, sean puramente especulativas y poco verosímiles. U NA VERSIÓN ALEMANA: EL ORDOLIBERALISMO Para evitar malentendidos, no sobra insistir en que el neoliberalismo no es un sistema único de ideas, uniforme. Aparte de unos cuantos principios bá­ sicos: la convicción de que el Estado es necesario, la preferencia por lo pri­ vado, la prioridad de las libertades económicas, algún otro, en lo demás hay ideas bastante diferentes. Entre los miembros más distinguidos de la Mont Pélerin Society, ganadores ambos del Premio Nobel de Economía, Gary Be­ cker y Ronald Coase, tienen ideas diametralmente opuestas sobre el método de la economía, por ejemplo, así como Wilhelm Röpke y Milton Friedman juzgan de modo muy distinto el problema de los monopolios. El primer gran laboratorio de las ideas neoliberales, es decir, del empleo del Estado de manera sistemática para producir mercados, para impulsar la competencia, fue Alemania en los años de la posguerra. El contexto era 35   La exposición más completa de la influencia de Hayek en la formación del programa neo­ liberal es acaso la de Daniel Stedman Jones (2012), Masters of the Universe. Hayek, Friedman and the Birth of Neoliberal Politics, Princeton, Princeton University Press.