LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 101

ORÍGENES DEL NEOLIBERALISMO 101 terés público, lo que en realidad conviene a la sociedad en su conjunto, intentar corregir al mercado, orientarlo, es incurrir en la fatal arrogancia del totalitarismo, la de quienes pretenden saber lo que no puede saberse. Y el intento está condenado al fracaso. El argumento ha sido repetido infinidad de veces. La ignorancia es un problema si tratamos de poner orden, organizar deliberadamente la vida social. Pero si permitimos que opere sin trabas el mecanismo impersonal del mercado, la ignorancia no es un obstáculo. Al contrario, es incluso una virtud: si cada quien se ocupa tan sólo de lo suyo y sigue su propio interés, y compra y vende libremente sin preguntar nada, el resultado siempre será mejor. Nos ajustaremos todos con más facilidad y sin equivocarnos. Pero la idea se puede generalizar, y en eso está lo que tiene de más atracti­ vo. No se refiere sólo al mercado en sentido estricto, a las mercancías que se compran y se venden. En cualquier otro campo sucede lo mismo. Nadie sabe nada, nadie puede saber qué sea mejor, más valioso: qué programa de estu­ dios, qué proyecto de investigación, qué carreras universitarias, qué forma de cuidar el ambiente o no cuidarlo, qué medio de transporte; pero la acu­ mulación espontánea, mecánica, de lo que sabemos todos, cada uno por su lado, produce una forma superior de conocimiento: es la sabiduría incons­ ciente de las multitudes (the wisdom of the crowd). Y por eso, en cualquier terreno, en la educación o en la salud o donde sea, más vale confiarse a la sabiduría superior del mercado. Nadie sabe, por ejemplo, qué clase de cono­ cimiento sea más útil, más apreciado, qué línea de investigación vaya a resultar más fructífera: no se puede saber; el modo más eficiente de resolver el problema consiste en dejarlo en manos del mercado, y que la oferta y la demanda se encuentren. Ésa es la idea que está en el fondo de los argumentos a favor de la privati­ zación, o la mercantilización de la educación, de la salud, de los servicios públicos. No imponer nuestra ignorancia. No decidir autoritariamente nada: ni precios ni recursos, ni estándares. Que sea el mercado. La idea estaba ya más o menos elaborada en la obra de Mises. Conduce a uno de los temas más interesantes del pensamiento de Hayek, también de los más polémicos. El argumento técnico sobre los precios como sistema de información se amplía, se transforma, se convierte en un argumento general sobre las decisiones colectivas, y finalmente en un argumento sobre el orden, la naturaleza, la evolución y las sociedades humanas, donde el mercado viene a ser sólo un caso específico de una clase mayor, la de los órdenes espontáneos. La explicación puede enunciarse en términos bastante simples. Existen dos tipos de órdenes: creados y espontáneos. Los órdenes creados, artificia­ les, son producto de un diseño humano consciente, deliberado, son siem­