LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 295

"En vez de medirnos en relación con la grandiosidad del pasado y de elevarnos en consecuencia, medimos al pasado en relación con nosotros. "El culto es un servicio universal. El acto primitivo del culto puede expresarse con los brazos abiertos extendidos hacia arriba. Con él el hombre entero se convierte en ademán expresivo, que, como en estado embrionario, contiene todo aquello que el hombre sólo puede recibir del mundo y puede dar al mundo. En él se pone en pie, entre el cielo y la tierra, y será intermediario de lo de abajo a lo de arriba, de lo de arriba a lo de abajo. El coro primaveral de los niños sobre un césped florido en torno de un árbol es ya, por lo tanto, un verdadero acto de culto. Los niños todavía no están tan amurallados como los adultos. Ellos no comprenden el mundo con la razón, sino con el alma, con la respiración y con el latir del corazón. Un día de primavera luminoso es por sí mismo un cantar y un regocijo, la danza en corro de los elementos oscilantes hacia arriba y hacia abajo y del espíritu elemental, estímulo en consonancia con los niños receptivos. Los cultos no son 'símbolos' abstractos o meros 'actos solemnes conmemoracionales', son la actualidad avasalladora de una potencia universal. Aquí no se teoriza todavía sobre mundo y Dios, sino que se les sirve con profunda emoción. "El máximo pináculo del culto, por cierto también el más enigmático, es el sacrificio. Algunos propósitos egoístas en relación con lo divino deberían considerarse como degeneraciones posteriores. Sólo el hacer humano puede consumar un sacrificio primitivo, porque en el sacrificio se expresa una relación universal. El sacrificio no origina ninguna avidez egoísta ni trata de granjearse de manera cobarde las simpatías de un poderoso, sino que origina una riqueza interior que se quiere manifestar a otro donante de vida. "La vida de los hombres por sí misma es, tanto en su hacer como en su soportar, un gran fuego de holocausto del que