LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 294

que, por encima de toda arbitrariedad, en rigurosa organización de imágenes y de palabras vive sus cosmologías e himnos como en la propia naturaleza: en las plantas y los animales, en las estaciones del año y las órbitas planetarias. Él dice la verdad, Cuándo concibe sus fuerzas espirituales como actividades de un mundo de dioses. Una humanidad así todavía está abierta al cosmos; de alguna manera, sin piel ni límite. "Los orígenes de la religión no hay que buscarlos en los hombres, sino en lo divino. Es Dios quien primero ilumina, obra y habla al interior del hombre visionario abierto, antes que éste logre expresarse a sí mismo, pensarse a sí mismo y hacerse a sí mismo en el yo soy. La religión primigenia es una unión de lo divino con lo humano y, en cierta medida, la génesis evolutiva del hombre en su organización corporal-anímica a partir de lo divino. "El hombre mítico es alimentado y formado por el cosmos como un embrión en la matriz. La manifestación de la divinidad, de la que toda religión toma su origen, no sólo no es ninguna locura, sino que es, de todas las realidades, la más real. Ella crea de las hordas la comunidad, y de la comunidad crea al pueblo. "La nacionalidad original no vive en un insensible recinto de objetos, sino en un mundo repleto hasta los bordes con lo significativo, con lo expresivo, con lo sacrosanto. La vida humana gana significación consagratoria, sacerdotal. Cada revelación de lo divino abre también el ánimo humano, y su consecuencia directa es el hacer creativo. El hombre debe confesar lo monstruoso que lo ha conmocionado. Lo más loable de este gran lenguaje es el culto; su lengua se ha convertido en la más ajena de todas para nosotros. Mientras reduzcamos los cul- tos a codiciosas consideraciones utilitaristas de los hombres frente a los dioses, sólo habremos mal interpretado la más venerable revelación de la antigüedad, desde nuestra propia conducta egoísta.