LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 291

águilas cantaban, fluían aguas santas desde los montes del cielo'. "Cada pueblo, sí, cada tribu, ve a sus propios dioses claramente diferentes de los otros. Ve en ellos los poderes que generan coaligados como unidad, dirigiendo emigraciones y guerras, inspirándose en la recopilación de leyes consuetudinarias y en preceptos de leyes. Los dioses son tan indudablemente reales como lo son las lenguas y los pueblos. "Estos dioses del pueblo y dioses de tribus están en estrecha relación con el paisaje, con los centros de interés de los lugares sagrados nacionales, templos, florestas, manantiales o montes. Se puede experimentar cómo determinados lugares -cuevas o precipicios- son puntos de convergencia de fuerzas planetarias o estelares. Un árbol surgiente es considerado como centro en el que el elemento agua y el elemento tierra van emergiendo desde abajo mientras que el elemento aire-luz-fuego se va sumergiendo desde arriba. "En este tiempo remoto no se encuentra lo divino en un más allá accesible solamente a la 'fe'. Lo divino no entrega el mundo a una legalidad mecánica, sino que la naturaleza es, por encima de todo, la faz más poderosamente expresiva de las actividades divinas. "Ante todo, los pueblos germánicos de la antigüedad recibieron sus más profundas revelaciones espirituales de la naturaleza. Sus dioses eran dioses naturales; sus misterios, misterios de la naturaleza. El alma germana primero estuvo sumergida en el soleado y casto sueño de las manifestaciones espirituales de la naturaleza. En la época del dios Baldr, el favorito de los dioses y los hombres. "La historia más antigua no puede ser comprendida si no se ve Cuán decisivamente fue dirigida por los lugares sagrados esparcidos por el país, así como por focos y centros de fuerza. Ni hombres aislados, ni las razas y pueblos como tales, esto es, como grupos pasajeros de seres mortales que lucharon o se aliaron