LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 286

mo tiempo hubo una erupción en Sikiley que quemó dos diócesis." Sikiley es Sicilia. Trescientos años después, Cuándo Carlos V era rey de medio Occidente, debe de haber venido a Islandia uno de los meninos imperiales, Walter von Meer, donde vio cómo eran conducidas al Hekla "las almas de los condenados, en un oscuro y estrepitosamente crujiente barco conducido por un negro". Por lo tanto, al igual que Sicilia, también Islandia tuvo su monte de fuego Bel. Ambos, Hekla y Etna, son alimentados por el mismo fuego, por el fuego terrenal; y el taller del forjador divino Hephaistos-Vulcanus, que es considerado el esposo de Venus, es el planeta Tierra. Dietrich von Bem, el Thidrek de la saga noruega, debe de morar en el monte Bel... Hace pocas horas estuvimos en el Gran Geiser. Tuvimos que espe- rar varias horas hasta que brotó agua hirviente; finalmente, para provocar una erupción, se le arrojó jabón varias veces al compla- ciente geiser. Pasado un rato la tierra comenzó a temblar y a retumbar en un amplio radio y, súbitamente, el gigantesco caldero de agua arrojó, a empujones, sus espumeantes flujos y su borboteante vapor. El chorro hirviente, en sus más enérgicas propulsiones, debe de haber llegado a una altura de cuarenta metros. Después, la marmita terráquea volvió a quedar desnuda y vacía. De Cuándo en Cuándo todavía se elevaban, borboteantes, unas nubes de vapor. En las insondables profundidades de la tierra, los gnomos trasgueaban. Sobre el ancho valle se asientan vapores densos, el aire se impregna de olor a azufre. Oprime el pecho. Siniestramente bello debe ser estar junto al geiser en una noche de invierno o en un día de pleno invierno, que es igual que la noche. El niveo sudario se aposenta sin fin y rasante cubriendo las tierras; la tempestad polar aulla; las nubes de vapor sisean; la tierra gime. En ninguna parte hay un ser viviente. Quizás en algún sitio flamea el chorro de fuego de algún volcán. Surcan el espacio y giran