LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 265

contemporáneos y correligionarios protestantes le reprocharon haber convertido al mártir de la fe, lord Oldcastle, en su lord Falstaff, aquel barrigón, tramposo y mujeriego. Shakespeare se defendió en el epílogo de la segunda parte de su drama Enrique IV: "Oldcastle died a martyr and this is not the man". Oldcastle murió como mártir y Falstaff no es este hombre. Sin embargo, el Falstaff de Shakespeare era aquel Oldcastle, pero ridiculizado. Para el episodio de Falstaff del drama Enrique IV Shakespeare había desarrollado como modelo, según hoy resulta indudable, el drama escrito en el espíritu de la tradición monacal más malévola y más exenta de sinceridad: The Famous Victories of Henry the Fifth (Las famosas victorias de Enrique V). Así se constata: también en Shakespeare el caballero gordo se llamó originalmente, tal como se puede deducir del epílogo y como queda demostrado por otras razones, sir John Oldcastle. Los puritanos se escandalizaron de que el hombre venerado por ellos fuera transformado en una figura ridicula. Ya que, en la segunda parte del famoso drama Enrique V. es introducido sir John Oldcastle como antiguo paje de Thomas Mowbray, un duque de Norfolk (lo que históricamente sir John Oldcastle fue en realidad, se puede pensar que puso las miras en una caricaturización de Oldcastle. Ésta es la causa por la que Shakespeare modificó el nombre en Falstaff. Y sabemos cómo murió lord Oldcastle, este lolardo y caballero. Ante su espantoso final, luciendo una sonrisa en su boca, afirmó que iría en un carro al cielo y al tercer día resucitaría. Estas últimas palabras de Oldcastle fueron registradas por un monje llamado Thomas Elmham. Creo con firmeza que