LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 264

hospedar predicadores no ordenados, sino de que él mismo los en- viaba a buscar. El rey reprendió al lord con dureza. Éste se distanció abiertamente de la corte, se mudó a su castillo Cowling Castle, no lejos de Rochester, en Kent, y se parapetó allí. Montado en cólera, el rey encargó al arzobispo el procedimiento sumario siguiente contra Oldcasde, quien no hizo caso a las citaciones cursadas por el obispo y negó la entrada a su castillo a todos los mensajeros. Declaró que no podía reconocer por encima de él a ningún juez clerical. Se decretó una citación pública; dos veces fue clavada en el portal de la catedral de Rochester. Oldcastle no compareció. Finalmente, el lord tuvo que ser conducido por la fueza por el jefe de la Tower ante un tribunal de la clerecía reunido bajo la presidencia del arzobispo. Sin abordar las cuestiones que se le planteaban, Oldcastle se ofreció para exponer su credo; era menos herético de lo que se había esperado. Resultaba evidente -y probablemente con razón- que se dudaba de su sinceridad, por lo que se le exigió dar respuesta con toda franqueza a preguntas precisas. Puesto así entre la espada y la pared, Oldcasde declaró al tribunal clerical que no se sentía obligado a darle cuenta de nada, que sólo ante Dios tenía que responder y sólo ante El pedir perdón. "Por aquellos que quieren juzgarme y sentenciarme, seréis engañados y se engañarán a sí mismos y seréis llevados la infierno; guardaos de ellos", dijo con voz muy alta Oldcasde a los que lo rodeaban. A continuación, el tribunal dejó al lord a merced de los brazos terrenales. Oldcastle pasó a ser un prisionero de la Tower, pero logró escaparse. Mucho tiempo anduvo errante por Gales, hasta que fue capturado y entregado al Parlamento que lo condenó a muerte por alta traición y por hereje. Y lord Oldcastle, llamado por el pueblo "the good lord", el buen lord, murió como ya he relatado. A Shakespeare, el más excelso poeta de Inglaterra, sus