entonces. Los llevaron a Oxford ante un concilio episcopal. " Ellos admitieron ser herejes, fueron sentenciados a la flagelación, con una llave fueron marcados a fuego en la cara y luego echados a la calle. Desnudos hasta la mitad del cuerpo, azotados, marcados y desamparados fueron arrojados en pleno invierno hacia el campo y todos ellos, uno tras otro, rápida y miserablemente murieron ", terminaron con una ganzúa dentro del corazón y una llave de Petrus ardiendo en su frente. Yo creo que, para Dios, cuenta más el corazón.
Doscientos setenta y cinco años más tarde, el más renombrado de los herejes ingleses, y uno de sus más distinguidos lores, el llamado Oldcastle, fue ejecutado de la manera más espantosa. Fue colgado, por medio de una cadena de hierro enroscada a su cuerpo, sobre un fuego llameante y se lo dejó arder lentamente. " In the end he commanded his soul into the hands of God ", al final encomendó su alma a las manos de Dios. Después de una desapacible vida, fue a la última y larga paz. Un monje cronista inglés dedicó al muerto un artículo necrológico, que comienza así: " Aquel secuaz del infierno, el archihereje y lolardo John Oldcasde, cuya pestilencia abominable, como de un foso de estiércol, sube hacia la nariz de los católicos ".
Sir John Oldcasde fue caballero en tiempos de paz y a strongman in bataile, un hombre valiente en la guerra. Entró en la historia porque era hereje. El favor del rey le permitió reconocerse como lolardo. Así se entiende que en un comienzo el clero no se animara a proceder contra él de manera abierta y decidida. Primero, se dirigió contra el capellán de Oldcasde, un hombre llamado Johannes que, como predicador ambulante, reunía mucho auditorio, y que había puesto en entredicho a algunas iglesias donde había predicado. En el año 1413 presentaron una demanda indagatoria contra el lord. Después otra por unos libros de su propiedad encontrados a un librero. La indagación no obtuvo resultados positivos, pero muy pronto el clero se dirigió al rey con nuevas y más graves quejas: inculpaba a Oldcastle no sólo de