LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 260

Mi amigo me pregunta qué opino al respecto: " A este respecto respondo sí, un sí incondicional. Seguid leyendo ".
Y escuché: " Los que creían en el destino estaban unificados con todas las formas con que se revela la ley, ellos sabían sobre las leyes naturales de las estrellas y levantaron su visión a la vida en proceso de revelación y a la manifiesta vida del mundo que nos rodea. Con toda autoridad estos hombres aseguraban entender el lenguaje de los animales, el rumor del bosque, el cantar de los prados y el retumbar de los truenos: bien conocían acerca de la ley universal vinculante.
" Porque los fuertes anunciaran el destino, el pronunciamiento fue victorioso. Asi es como surgieron los cantos heroicos que alabaron el combate como misión de vida. ¿ Qué eran, en cambio, los trabajos cotidianos? ¿ Qué era, en cambio, la certeza de tener que morir? Pasaban a ser nadería, se transformaban en nimiedad, acerca de las que más valía no hablar ".
Encantado por la coincidecia entre buscador y buscador y entre amigo y amigo, hablé de Lucifer y de su corte, de su " inquietud ", de un Pytheas, de la vía de autorredención de un Heracles, de Parzival y de Tannhäuser; de los paraísos terrenales Grial y rosaleda, de la " gaya ciencia " de los trovadores y los cátaros, que prepararon el ocaso de Jehová y de la cruz.
Continuamos dialogando a nuestra manera, haciendo de la noche día, hasta que el rosicler penetró en la habitación. Al ir a saludar al sol, éste ya se asentaba sobre los techos de la enorme ciudad. Y frente al astro surgió la afilada torre de una iglesia pretendiendo cortarlo por la mitad. Esa iglesia de allá, dije yo, se ha convertido en uno de aquellos pilares del sol tan odiados por el profeta Isaías y sus judíos como el orgulloso Lucifer. Pues en la Sagrada Escritura de los judíos está escrito: