LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 251

La cantidad de cátaros ascetas debe de haber sido ínfima, confiesa un historiador del campo católico. ¿ Para qué, por lo tanto, hacer una afirmación con motivo de excepciones que habitualmente suelen ser válidas? Tampoco yo me pondría a hacer ruido sobre la particularidad que se afirma sobre el landgrave de Turingia Hermann, suegro de santa Isabel: " Herínge noch buskinge entspeisz er nye und getrank ouch nyrkkein bier noch meethe ", él no comía ni arenques fritos ni ahumados y tampoco bebía cerveza ni aguamiel( lo que los cátaros, por el contrario, hacían con especial predilección). Dejemos que investiguen en las minutas de comidas y en las cartas de bebidas de herejes u ortodoxos medievales los sutiles intelectuales de la sabiduría libresca.
Mani es considerado fundador de la secta maniquea, a la que pertenecían los herejes de Goslar. La tradición sostiene que él vino al mundo riendo. Yo encuentro a este heresiarca, desde su primer aliento, más atrayente que todos los otros, tan tristes fundadores de religiones. Él debe de haber sido, como deduzco de una conocida descripción de su vida y obra, " sobre todo desde el punto de vista poético, una personalidad muy dotada y visionaria, un orador arrebatador y un artista sin igual. Este gran aprecio del arte por parte de Mani, sin dudas es parte de su herencia irania. El retoño de la antigua estirpe de los haskíanos y de los arsácidas era en este aspecto un auténtico persa que consideraba la poesía, la música y las artes plásticas como la ocupación realmente digna de nobles y puros ". Tampoco hay que dejar de mencionar que en una Historia de la literatura de Persia, escrita en inglés, el goce de la belleza es calificado como característico de los maniqueos. Como los helenos mantenían y cuidaban su amor por el Kalos k ' agatos y los provenzales por el Bel e bos, del mismo modo tenían también los maniqueos su Bello y Bueno, su " ciencia jovial "...