LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Seite 249

que quería perjudicar al convento, sin tener en cuenta "los derechos que el Benevolente real había reconocido. Vuestro prepósito Minneke es un hombre piadoso y sólo desea lo mejor para vos". Por el contrario, el obispo de Hildesheimer lo llevaba al inmerecido descrédito de la herejía. El emperador Federico entregó la carta para someterla al veredicto de los obispos que se hallaban en su corte, en Ferentino. Naturalmente, ellos afianzaron a su colega de Hildesheimer. Sostuvieron que las veladas de Nueva Obra eran de una limitación mental cercana a la chifladura. Había llegado la hora, y así lo hicieron saber finalmente a las cistercienses de Goslar, de ser razonables, de obedecer al obispo y de observar las reglas del santo Benito. No mucho más contestó el papa a las monjas. Minneke es, escribió él, un miembro podrido que hay que amputar del cuerpo, un hombre rechazable cuya destitución es legal; pone en riesgo a las almas y da mala fama al convento Nueva Obra. Todos tendrían motivos para alegrarse por la separación de Minneke de su cargo. Poco tiempo después, el obispo Konrad hizo detener al prepósito herético. Esta vez fue el propio Minneke el que se dirigió al papa. Había sido arrojado en prisión, se lamentaba, sin que la herejía hubiera sido probada. Pedía ser interrogado de acuerdo con las reglas. En caso de que lo encontraran culpable de herejía, no podría volver contrito a la unidad de la Iglesia, por lo que mejor se lo mantendría encarcelado de por vida. El papa Honorio, impresionado por el escrito de Minneke, encomendó al obispo de Hildesheimer que se interrogara al recluso en presencia de dos legados papales, de muchos teólogos y del maestro en herejías Konrad von Mauburg. El 22 de octubre de 1224 se reunió en Hildesheimer el sínodo organizado por el papa. Minneke fue llevado a comparecer y después de muchas idas y vueltas acerca de la doctrina herética se declaró culpable. En toda regla fue destituido de su cargo y privado de su rango; también fue despojado de su vestimenta sacerdotal.