LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 247
una piedra caída de la diadema de Lucifer. Una osadía
descabellada y anacrónica, se podría decir. Se dice.
He venido a Asbach en el Westerwald, un pequeño lugar
alemán conocido por poca gente. Una moneda de oro
encontrada por una simple muchacha campesina hace más de
cien años hizo que me detuviera y meditara. Medité sobre
Alejandro, medité sobre Pytheas y ahora medito sobre
Aristóteles.
Estoy alegre: una vez más el círculo se ha cerrado, a pesar de
que todavía no se ha rellenado; porque Aristóteles "was kun diu
maere von dem agetstein", conoció los mares de ámbar. Así
cuenta por medio de Wolfram von Eschenbach la canción de la
"Guerra del Wartburg". También Aristóteles supo acerca de la
piedra de la corona de Lucifer...
De Aristóteles y Alejandro, que deben de haber encontrado la
piedra Claugestiân en un país adonde nunca ha llegado un
cristiano, tendré mucho que decir. Incluso en plena medianoche
la piedra alumbraba clara como el día. Por último, el anciano
meranés duque Berchther, vasallo canoso del rey Rother, la llevó
como adorno de su yelmo.
GOSLAR
En un sermón pronunciado por el prepósito de la nueva obra del
convento de los cistercienses de Goslar, Heinrich Minneke, cerca
del año 1220, éste aseguró que en el cielo habría una mujer más
grandiosa que la Virgen María; su nombre es Sabiduría. Y
también que él había visto a Lucifer pedir perdón al
Todopoderoso. ¿Cómo sería de extrañar que se acusara de
hereje a Heinrich Minneke ante el obispo competente en