LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 246
soberanía sobre el "rey de reyes de estirpe aria", Darío. Cada
combate fue para él una misión, y cada enigma fue para él un
combate. Para salir vencedor en un combate se necesitan
armas; Alejandro blandió su espada -que también podría haber
sido la Balmunga de Sigfrido o el hacha de Dietrich o la rosa de
Omitr y rompió el nudo con puntería precisa. De este modo
desenredó la esencia enredada del mundo, pánico de Midas, y
pasó a ser soberano del mundo. La sangre que llevaba en su
interior le señaló el camino correcto.
Pytheas era de la misma sangre; ella le hizo partir hacia el
norte para responder a las preguntas "¿de dónde en otro
tiempo?" y "¿adonde, en mi tiempo?". Antes de él, ya Heráclito
habría sospechado el concepto heliocéntrico del mundo, si
sacerdotes de Apolo hubieran profetizado primitivamente el
Apolo nórdico y si otros en Delfos hubiesen creído tener que
poner una piedra sagrada sobre el dragón Pitón, muerto por
Apolo. Conocían los enigmas; pero todavía les faltaba
resolverlos. Así como el dios solar Apolo navegó en una barca
hacia el país de los bárbaros para traer fuerzas de allá, así
también viajó Pytheas en su barquito al país del ámbar y a Thule.
A su modo cortó él, el massiliota, el nudo enigmático del destino
y así reconoció en el norte de su mundo el principio, el centro y
el fin. Su amor por la sabiduría había dado el impulso triunfal a
Pytheas hacia el norte. Por la acción, Alejandro resolvió el
enigma más difícil. Acción que debe conducir al triunfo, pero
que, sin embargo, como condición previa requiere -¿cómo
podría ser de otra manera?- del conocimiento. Por ello,
Alejandro tuvo que, antes de poder proceder a la acción por
medio del conocimiento, tener el amor por el conocimiento.
¿Sería por esta razón que él no debía fortalecer y finalmente
colmar su amor por el conocimiento con intelectuales, uno de
los cuales era Pytheas? Su maestro fue Aristóteles...
Viajó por el país y también buscó el conocimiento acerca de