LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 245
cabeza de burro, y aquí, en esta misma ciudad, en lugar de ver
un hombre colgando en la cruz, se ve a un asno -o Cuándo a los
papas católicos les brilla el oro venido de todas las partes de la
tierra...-.
Pytheas de Massilia buscó el saber en la divina Anana.
Alejandro quiso llegar a ser rey de reyes y reinar sobre Asia e
Irán, que es una nueva Anana. A ambos, la búsqueda y la pasión
los condujeron a lo mismo: a mantenerse armados y a la
superación de la conciliación para la deificación. Pytheas tuvo
que armarse con la espada de la voluntad de conocimiento;
Alejandro, con la de la voluntad de triunfo. Aquél necesitó de
compañeros y remeros; éste, de generales y soldados. Pytheas
tuvo que superar en su ciudad las blasfemias y en la lejanía las
olas del océano, las tormentas de Vizcaya, las nieblas cerradas del
Mar del Norte y, más que todo, la temida pregunta: "¿Y ahora
qué?". Contra Alejandro se enfrentaron los macedonios escépticos
de poca fe y, más allá del Hellesponto, las tormentas de arena del
desierto, la gelidez de la montaña, los impetuosos torrentes, los
ejércitos contrarios, y también la pregunta inquie