LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 237
tono suave y bondadoso.
El monje se queda horrorizado. "Maurus", susurra con voz
apagada y temblorosa. "Bernhard el santo es el abad que
tomó mi voto solemne en el sexto año de reinado del rey
Konrad, que ellos llamaban el franco."
Asombro e incredulidad sobre los rostros de los monjes.
Maurus alza su cara pálida hacia el anciano abad. Le relata con
voz emocionada cómo, por la madrugada, salió al patio del
convento, se adormeció en el bosque y no despertó hasta escuchar
el llamado a vísperas.
"Hace poco más o menos trescientos años que san Bernhard
y Konrad, a quienes llamaban los francos, han fallecido." Así
habla el abad, y hace una seña a un hermano, que trae la
documentación del monasterio. Vuelve sus hojas muy atrás:
trescientos años hasta los días de san Bernhard. Al dar con la
página, el abad lee: "Maurus, un escéptico, desapareció un día
del convento y nadie pudo saber qué pasó con él".
Resulta claro que él es aquel hermano Maurus. Ha retornado
al convento después de trescientos años. En sus oídos siguen
retumbando las palabras que el abad había leído.
Con mirada aterrorizada alza sus ojos, sus manos tantean
acá y allá buscando auxilio. Los hermanos lo apoyan con
encubierto pavor, porque su rostro es ceniciento cual el de un
moribundo. La rala coronilla de cabellos de su cabeza queda
súbitamente decolorada.
A continuación, mi informante hace dar al bruscamente
envejecido y agonizante monje Maurus un tipo de sermón que
él, como una persona que ha encontrado su eterno Dios en el
bosque y que no ha sido otra cosa más que aquello que las
iglesias cristianas llaman con horror un panteísta, nunca