LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 150
escaladas. Permanecieron hasta tarde por la noche. Tuve que
leerles pasajes del diario de mi vida y enseñarles nuevas canciones
de mi patria. Pero el beneficio mayor fue para mí: pude aprender
una canción muy popular en el Tirol y como consecuencia de
esto a los escaladores, que son para mí una amada hermandad,
también hay que incluirlos en la corte de Lucifer.
Y si alguna vez,
Cuándo Dios lo desee,
Sufriera la última caída:
Como siempre me dispondría,
Apacible y tranquilo
A la última subida.
Que haya hielo o piedras
No nos aflige:
Somos los príncipes de este mundo
Y también queremos serlo arriba.
¡Ay de vosotros, escaladores, porque también sobre vosotros el Dios
de Isaías lanzó la maldición: vosotros sois rebeldes insolentes! No
trepéis más las laderas rocosas para mirar la majestuosidad del
mundo aún más majestuoso y en la medida más amplia posible, a
vuestros pies, ante vosotros y sobre vosotros; permaneced en
cuartos con aire enrarecido y en iglesias sombrías. Si no, el Señor
de los Ejércitos no sólo os derribará con hielo y piedras y caeréis
desde las montañas: también os hará caer del cielo, si aquí pedís ser
admitidos, igual que Lucifer, el príncipe de este mundo, que con
razón quería estar en el cielo. ¿Creéis vosotros que Jehová, a cuyo
servicio las campanas de vuestras tirolesas catedrales, iglesias y
capillas llaman desde temprano a la mañana hasta tarde al
anochecer, y su portero Petrus -que vivió cerca del palestino lago
de Genesaret, pero nunca en la región del Tirol- os iban a
permitir acceder al cielo para entrar al seno de Abraham? ¡Al
infierno os mandarán! Id ahora, si encontráis la muerte en las
montañas, confiados continuad hacia allá, adonde vuestra igual de
mil amores fue: la rosaleda. También allí vive la corte de Lucifer,