LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 148
la mata.
-¡Traedme una rosa de los buenos viejos tiempos!
-Lo haría gustoso -replica el caballero-, mas ¿cómo la encontraré?
Gimiendo, la sílfide se desvanece.
El caballero camina a la segunda mata. Coge una flor. Otra vez
aparece una sílfide que ruega, gime y se desvanece. Al coger una
rosa de la tercera mata, una tercera sílfide pregunta:
-¿Por qué has golpeado a nuestra puerta?
-Quiero ir a la rosaleda del rey Laurín porque busco a la novia de
mayo.
-Sólo le es permitida la rosaleda a los niños o a los bardos. Si
puedes cantar una canción hermosa, tendrás expedito el camino.
-Sí que puedo.
-Si es así, ven conmigo -dice la sílfide, coge zarzarrosas y baja
a la quebrada.
El caballero la sigue. Llega al molino. La puerta se abre ipso
facto
por sí sola. Los enanos duermen todavía. La sílfide los toca con
las
rosas y grita:
-¡Despertad, dormilones, las jóvenes rosas florecen!
Los enanos se levantan, se frotan los ojos y empiezan a moler...
La sílfide le indica al caballero el sótano del molino. Desde allí
parte un caminito a la montaña, que acaba finalmente en luminosa
claridad Y los dichosos ojos del caballero admiran el jardín
paradisíaco del rey Laurín, con coloridos arríales, amenos bosquecillos
y resplandecientes rosas. También ve el hilo de seda que todo lo
envolvía.
-Empieza ahora tu canción -dice la sílfide.
Canta el caballero de Amor (Minne) y de mayo. El paraíso de
rosas entonces se abre para él. Para siempre. El caballero va entran-
do en la eternidad.
Hay otra saga tirolesa no menos maravillosa. La novia de un príncipe
había llevado al país del novio la "rosa de la memoria". Preguntada por
la naturaleza de la rosa, la novia contestó: simboliza el recuerdo de