LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 134

Dame la mano, Fausto. ¡Abandonemos Roma y juntos busquemos la Montaña de la Asamblea en el más lejano Septentrión! Allí se es orgulloso y no vanidoso como en Roma. Y es mejor vivir con un portador de luz que con un atrapador de luz o espejo quebrado, que destila sangre. ¡Vayamos por el infierno a Jo luminoso! Fausto dijo: ¡Sea! Busqué la divinidad Y estoy a las puertas del infierno. Pero aún puedo seguir mi camino. Seguir cayendo, Aunque sea a través de las llamas. Finalidad, debo tener una meta. Hay una senda hacia el cielo Que conduce a través del infierno, Al menos para mí. ¡Vamos, pues Yo me atrevo! VERONA Después de viajar en un tren nocturno repleto, me tendí al sol sobre los antiguos muros de la fortaleza de Verona hasta temprano por la tarde. Después tomé un buen baño en las aguas reanimantes del Adigio, que baja de las montañas del Tirol trayendo consigo un hálito del norte, limpiándome el polvo de Roma, Más tarde terminé visitando la bella ciudad con su impresionante anfiteatro y sus notables iglesias. Muchas otras cosas observé. Ahora me hallo en Bern, donde gobernó el gran rey godo Teodorico e intentó infructuosamente la unificación de todos los pueblos germanos. En Raben, que es Rávena,