LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Página 132

Grabbe lo describió, una vez se encontraba sentado en la noche en su estudio sobre la colina Aventino. Buscaba claridad. Y oteaba hacia el Gólgota. Desengañado, apartó la mirada de su objetivo, porque ningún rayo de luz le llegó desde allí. En torno a él los hombres se arrastraban para salir al encuentro de su supuesta bienaventuranza. "Ahora bien -dijo Fausto- sean ellos bienaventurados, las almas adormiladas que son lo suficientemente débiles, para, encandiladas por el resplandor