por el impacto sobre especies nativas. Es necesario contar con medidas regulatorias mucho más exigentes que las que tenemos actualmente en Chile, para evitar el deterioro ambiental que está ocurriendo, por ejemplo, en los fiordos.
¿ Cuál es tu análisis de la realidad actual en temas de conservación?
En materia de conservación, las políticas públicas han avanzado significativamente, se han ido incorporando las comunidades locales y su compromiso con la conservación, porque sin las comunidades locales es muy difícil lograr la protección efectiva del mar. También existe un mayor nivel de involucramiento de científicos y ONGs, además de un mayor compromiso del gobierno. De hecho, hemos pasado de tener menos del 1 % de protección del océano hace 10 o 15 años atrás, a más del 14 %; ese es un cambio muy significativo.
Estamos avanzando en una buena dirección, pero aún nos falta acercar la conservación a los lugares que tienen mayores conflictos de uso. Si uno mira el mapa actual de conservación en Chile, veremos que está fuertemente cargado a zonas que estás deshabitadas, como el Parque Francisco Coloane, las Islas Desventuradas, Salas y Gómez o islas que tienen pocos habitantes como Juan Fernández. Sin embargo, en la zona de Chile central, que es la zona donde hay mayor influencia humana y mayores niveles de explotación, tenemos menos del 1 % del mar bajo protección.
Sin embargo, nos falta articular de mejor manera el compromiso de la comunidad
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