En la primera entrega de “¾ partes: con-
versaciones sobre el mar”, hablamos con
Miriam Fernández, Directora del Centro de
Conservación Marina de la UC, ubicado en
Las Cruces, con quien abordamos el tema de
la conservación, la industria, la situación ac-
tual de los ecosistemas marinos y la respon-
sabilidad que tenemos cada una y cada uno
de nosotros por avanzar hacia una dinámica
de protección y conciencia ambiental.
de las universidades y los científicos, históri-
camente es una de las zonas más estudiadas,
entonces uno puede ver la evolución de la
abundancia de los recursos y de la interac-
ción entre las especies.
Actualmente tenemos recursos que están to-
talmente colapsados, como la merluza, otros
sobreexplotados, como el loco, entonces hay
una preocupación importante desde el punto
de vista biológico, pero también del punto de
vista del manejo de los recursos, de que algo
no está haciéndose bien.
¿Tenemos información sobre el estado
actual de la biodiversidad en nuestros
ecosistemas marinos y la influencia que
el ser humano ejerce sobre ellos?
¿Existen especies introducidas en nues-
tros ecosistemas marinos? ¿Qué riesgos
conlleva esta situación?
Tenemos evidencias científicas de que hay
cambios en los océanos, no podemos hablar
de todo el océano en Chile, porque hay poco
conocimiento de todos los ecosistemas, hay
algunos muy bien estudiados y otros muy
poco, como el de la Antártica y el de Islas
Desventuradas, que son ecosistemas que hoy
todavía desconocemos en su funcionamiento
y en su diversidad, lamentablemente porque
no hay tantos estudios previos, entonces se-
ría muy difícil poder determinar que sí hay
un efecto humano en esos ecosistemas.
Hay recursos que son nativos, propios del
mar de Chile, que a veces se observan en
mayor o menor abundancia; la reineta, en
una época, no la conocían mucho y luego se
transformó en un recurso muy popular, o la
jibia, que hace algunos años prácticamente
no se extraía, ahora es un recurso sumamen-
te importante; esos son recursos que son na-
tivos y es normal que su abundancia varíe
naturalmente.
Sin embargo, tenemos especies que son exó-
ticas, como el salmón, que mucha gente
piensa que es un producto chileno, pero no
es así. Es una especie que se introdujo en el
mar de Chile para producción en acuicultu-
ra y que trae riesgos, como los ambientales,
que surgen al tener una biomasa gigante de
peces comiendo y defecando en un lugar, pu-
diendo matar a los organismos que viven por
debajo de las jaulas. También, en ocasiones,
se rompen estas jaulas y se liberan salmones
al medio, siendo éstos depredadores voraces
que se comen nuestra fauna nativa.
Entonces hay enormes consecuencias cuando
se realiza acuicultura de especies exóticas,
Sin embargo, hay otros ecosistemas más ac-
cesibles, como los de Chile central, que están
mucho más estudiados y ahí sí podemos ver
evidencias del impacto humano. Una de las
evidencias más claras es la que deja la pesca
y como ésta disminuye la abundancia y el ta-
maño de recursos. Cuando hay menos padres
y son más chicos, producen menos crías, por
lo tanto, se ve afectado el futuro y sustenta-
bilidad de ese recurso.
Nosotros trabajamos en las costas de Chile
central, pero también, por temas de cercanía
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