construcción del imaginario de las peque-
ñas y pequeños.
En otra arista, aunque igual de importante,
Estefanía Pezoa del Jardín Infantil “Manza-
nilla” de Ñuñoa, con 10 años de experien-
cia, destacó los principales problemas que
tienen las educadoras de párvulos al tratar
con estas materias, ya que no cuentan con
una base sólida al momento de estudiar la
carrera.
Durante la segunda sesión, a auditorio
lleno, se repasó por qué La Luna siempre
da la impresión de apuntar hacia nues-
tro planeta, y en consecuencia, a qué se
le llama “lado oscuro”. Además, se dieron
a conocer técnicas para poder traspasar
estos conocimientos a niñas y niños, como
el uso de máscaras, para incorporar estas
ideas de manera entretenida y dinámica.
La tercera, y última sesión, del ciclo de ta-
lleres “Astronomía para párvulos”, culmi-
nó con un recorrido por la historia astro-
nómica de nuestro país en el Observatorio
del Cerro Calán.
“Distintas son las técnicas con las
que un niño puede aprender, pero es
importante ser concretos al momento
de enseñar, porque los niños son así.
Por eso la p lasticina, las bolitas de
plumavit y hasta una lámpara pueden
servir para ejemplificar la formación de
los planetas, por qué son redondos y
cuáles son sus estrellas”.
“Chile no solo es conocido por su
vino, también por su astronomía. De
hecho, el equipo multidisciplinario que
aquí trabaja logró descubrir en agosto
del año pasado un exo planeta, el más
cercano a la Tierra”.
Víctor Salinas, relator y divulgador
de la Facultad de Ciencias Físicas y
Matemáticas d e la U. de Chile
Una vez en la cima del cerro, el divulgador
de contenidos, Víctor Salinas, dio inicio a
la actividad recordando que nuestro país
no solo es conocido en el resto del mun-
do por su vino, sino también por su astro-
nomía. Además, reconoció el trabajo del
equipo multidisciplinario que forma parte
del Observatorio.
Otro dato que destacó Víctor, es que la
Astronomía en nuestro país se remonta a
1860 y que el Observatorio antiguamente
se encontraba ubicado en el cerro Santa
Lucía, en lo que por entonces era la peri-
feria de Santiago, y desde donde se podía
observar la solemnidad del cielo nocturno
sin contaminación lumínica.
Durante el transcurso de la jornada, se re-
corrieron cuatro instalaciones que alber-
gan la misma cantidad de telescopios. El
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