LA CAVERNA DE SARAMAGO Saramago, Jose - La caverna | Página 233
llega mi entendimiento, En segundo lugar, obviamente, también
tendremos que pagar el sondeo, es decir, los materiales usados, a las
personas que analizaron los datos, el tiempo que se empleó en todo
esto, aunque piense que esos materiales, esas personas y ese tiempo
podrían ser aplicados en tareas rentables, no necesitará estar dotado
de gran inteligencia para llegar a la conclusión de que se trató de
hecho de una pérdida superior al cien por cien, considerando lo que no
se vendió y lo que se gastó para concluir que no lo deberíamos vender,
Lamento haber ocasionado tantos perjuicios al Centro, Son gajes del
oficio, unas veces se pierde, otras veces se gana, en cualquier caso no
fue grave, se trata de un negocio minúsculo, Yo podría, dijo Cipriano
Algor, invocar también mis propios escrúpulos éticos para negarme a
cobrar por un trabajo que las personas rehusaron comprar, pero el
dinero me viene bien, Es una buena razón, la mejor de todas, Pasaré
por ahí a la tarde, No necesita preguntar por mí, vaya directamente a
la caja, ésta es la última operación comercial que hacemos con su
extinta empresa, queremos que guarde los mejores recuerdos, Muchas
gracias, Y ahora disfrute del resto de la vida, está en el lugar ideal
para eso, Eso me ha parecido, señor, Aproveche la racha de suerte, Es
lo que estoy haciendo. Cipriano Algor colgó el teléfono, Nos pagan las
figurillas, dijo, no lo hemos perdido todo. Marta hizo un gesto con la
cabeza que podría significar cualquier cosa, conformidad, desacuerdo,
indiferencia, y se retiró a la cocina. No te sientes bien, le preguntó el
padre, asomándose a la puerta, Sólo un poco cansada, será el
embarazo, Te encuentro apática, ajena, deberías distraerte, dar unas
vueltas por ahí, Como usted, Sí, como yo, Le interesa mucho todo lo
que hay fuera, preguntó Marta, piense dos veces antes de
responderme, Es suficiente con que lo piense una, no me interesa
nada, sólo finjo, Ante usted mismo, claro, Ya eres bastante mayor para
saber que no hay otra manera, aunque lo parezca, no fingimos ante
los otros, fingimos ante nosotros mismos, Me alegra oírlo de su boca,
Por qué, Porque confirma lo que pensaba de usted en el asunto de
Isaura Madruga, La situación se ha modificado, Todavía me alegra
más, Si la ocasión llega hablaré, ahora soy como Marcial, una boca
cerrada.
La expedición auricular de Cipriano Algor no obtuvo resultado alguno,
después, durante el almuerzo, por una especie de acuerdo tácito,
ninguno de los tres osó tocar el delicado asunto de las excavaciones y
de lo que allí habría sido encontrado. Suegro y yerno salieron al mismo
tiempo, Marcial para retomar su trabajo de escucha y espionaje, tan
infructífero, probablemente, como había sido, para uno y otro, el de la
mañana, y Cipriano Algor para preguntar, por primera vez, cómo se
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