LA CAVERNA DE SARAMAGO Saramago, Jose - La caverna | Page 172
productor a un comprador al que le fueron retirando poco a poco,
sutilmente, las defensas interiores que resultaban de la conciencia de
su propia personalidad, esas que antes, si es que alguna vez existió un
antes intacto, le proporcionaron, aunque fuera precariamente, una
cierta posibilidad de resistencia y autodominio. La culpa de esta
laboriosa y confusa explanación es toda de Cipriano Algor que, siendo
lo que es, un simple alfarero sin carné de sociólogo ni preparación de
economista, se ha atrevido, dentro de su rústica cabeza, a correr
detrás de una idea, para acabar reconociéndose, como resultado de la
falta de un vocabulario adecuado y por las graves y patentes
imprecisiones en la propiedad de los términos utilizados, incompetente
para trasladarla a un lenguaje suficientemente científico que tal vez
nos facilitara, por fin, comprender lo que él había querido decir en el
suyo. Quedará para los recuerdos de Cipriano