LA 20 ANDA DICIENDO
Después de varias idas y vueltas, y no pocas discusiones, el 9 de julio de
1816 por fin se declaró “la independencia de las Provincias Unidas de
Sudamérica”. Cuando teníamos que decidir quién iba a gobernarnos, teniendo en cuenta que nuestra revolución era americana, Belgrano propuso coronar a un descendiente de los incas. A la mayoría le pareció una idea “exótica”, algo que no hubieran dicho si se trataba de un rey importado de Europa.
Solo unos pocos, entre los que también estaba yo, apoyamos su propuesta, pero el Congreso la rechazó.
Después me fui para Mendoza y vinieron los años del cruce de los
Andes. Con cada victoria, Belgrano me mandó sus felicitaciones y me
expresó su alegría. Para terminar esta historia, les voy a contar algo más. ¿Saben con quién se encontró su abuela Remedios cuando iba con la madre de ustedes desde Mendoza a Buenos Aires?».
–¡Con Belgrano! –exclama Pepita.
El abuelo asiente y Pepita aplaude, feliz por haber adivinado.
–El camino por el que ellas iban era muy peligroso –sigue contando
José–, había muchos bandidos, y Belgrano mandó a uno de sus hombres
para escoltarlas. Remedios y Mercedes se cruzaron con él cerca de Rosario.
–¿Quiere decir que mamita lo conoció?
–Era muy pequeña. No se puede acordar. Pero él me escribió poco
después diciéndome que mi «Chiche», como yo la llamaba a Mercedes
cuando era pequeña, era preciosa y muy viva.
En los años que siguieron, siempre nos ayudamos. Aunque nunca más
nos vimos, nos dimos aliento en los momentos difíciles, consuelo ante laspenas y muy valiosos consejos. Nuestra amistad duró toda la vida. Él me insistía para que cuidase mi salud para poder cumplir con la «gran causa», pero no llegó a saber de la liberación de Perú porque murió antes en Buenos Aires, pobre y olvidado. ¡Qué tristeza!