actitud ante la apertura, ante toda esta mezcla; unir todas estas partes, porque tenemos influencias de muchos lados, simplemente estamos aquí siendo persona y escribiendo, nada más. Es cierto que cuando en México se adopta, se adapta, ya lo que no es de él lo hace de él, en los personajes, los estilos; tú le imprimes eso que te caracteriza a ti y que te diferencia ante mí ». Claro que afortunadamente jamás dejará de encontrarse la visión que presente una fuerte oposición, que trate de ir en contra de todo y pensar la identidad como lo hace la Doctora Sánchez Álvarado, de una manera innecesaria, la cual no puede calificarse como correcto o incorrecto pues simplemente es.
No se puede delimitar ni imponer una idea de lo mexicano, y mucho menos de aquello tan inefable llamado identidad, que si bien puede o no existir en cada individuo, desconocemos su fuente primigenia; sin embargo, nos familiarizamos día a día con ella debido a las manifestaciones que el sujeto presenta a la sociedad. Seamos dichosos de saber que poseemos muchos Méxicos, diversas identidades, que somos libres de elegir o al menos eso estamos peleando, que no nos limitamos a una literatura mexicana y gozamos de las literaturas, las perspectivas que muestran contrastes evidenciado que México se forma de fragmentos y deviene en una hermosa danzante quimera sin equilibrio y que a pesar de ello sigue siendo bella.