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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 70 1.2. El panorama político y el conflicto armado
En 1991 se celebró una Asamblea Constituyente que elaboró una nueva Carta Magna en un contexto contradictorio: por un lado, la desmovilización de algunos grupos guerrilleros( M-19 y Ejército Popular de Liberación) y los progresos limitados que suponía la nueva Constitución respecto a la democratización del régimen político, podían despertar ciertas esperanzas de mejoras en el país. Sin embargo, por otro lado, persistían los asesinatos políticos, se declaraba la guerra a los cárteles de la droga, y las guerrillas de las FARC y el ELN, iniciaban una escalada de la guerra que supuso su crecimiento y expansión territorial como sucedió también con los grupos paramilitares. Desde el punto de vista de las reformas económicas y del Estado, como afirma Jaime Zuluaga, también se daban ciertas paradojas:“ La apertura económica estableció un nuevo modelo de desarrollo que demandaba menos Estado, mientras que la Constitución de 1991 consagró un nuevo régimen político que demandaba más Estado para hacer viable el Estado Social de Derecho”( 2009:72).
La descentralización de la administración central del Estado hacia las regiones y los municipios, unida a la emergencia de los nuevos sectores económicos( petróleo, carbón, minería) situados en regiones dispersas en relación al tradicional centro político-económico andino, fueron dos factores estrechamente relacionados con la dinámica de expansión geográfica y transformación del conflicto armado( Gutiérrez y Zuluaga, 2011) 38. De esta forma, a partir de mediados de los noventa, el panorama del país era poco alentador: crecimiento y expansión territorial de las FARC y el ELN, expansión del paramilitarismo y la guerra sucia del Estado; corrupción, clientelismo político y permeabilidad del narcotráfico, el paramilitarismo y las guerrillas en las instituciones del Estado; recrudecimiento de la guerra en general y degradación de los actores armados; secuestros, asesinatos, masacres, desplazamientos forzados, impunidad etc.
En este contexto, tras una administración de Ernesto Samper( 1994-1998) marcada por el escándalo de la financiación de su campaña presidencial con dinero del narcotráfico, y con“ millones de colombianos de todos los matices políticos movilizándose para apoyar un esfuerzo renovado para la búsqueda de la paz”, Andrés Pastrana asume la presidencia en 1998 con tal objetivo como prioridad política( Chernick, 2008:55). El fracaso de las negociaciones de paz con las FARC en El Caguán y el inicio del Plan Colombia, son los hechos más relevantes del gobierno de Pastrana y, al mismo tiempo, del triunfo electoral de Álvaro Uribe.
Respecto al primero, sin entrar en los detalles del fracaso de las negociaciones de paz 39, lo más significativo para el futuro el país fue la gran frustración que generó frente a las grandes expectativas creadas en una sociedad exhausta. En relación al Plan Colombia, promovido durante el gobierno de Pastrana y continuado por Álvaro Uribe, hablaremos a continuación a la luz del contexto internacional.
1.3. El plan Colombia y la“ guerra global contra el terrorismo”
El conflicto armado en Colombia en los inicios del siglo XXI no puede comprenderse sin considerar su dimensión internacional y, particularmente, sin considerar la influencia de la
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Además de la cuestión señalada, hay que citar el crecimiento del narcotráfico en la década de los ochenta como otro factor importante que transformó el conflicto armado interno. Véase VVAA( 2005). Por otro lado, para un análisis de las interconexiones entre territorio y conflicto, ver también Velásquez( 2009). Para un análisis de la evolución de la guerra en las regiones centrado en la evolución de la guerrilla de las FARC, ver Medina( 2011).
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Un buen análisis de las negociaciones de paz del gobierno de Andrés Pastrana con las FARC puede verse en Chernick( 2008:97-111).