Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 54
principalmente a dos causas: las nuevas técnicas de comunicación y el fuerte papel de las personalidades de los gobernantes. En este cambio se pierde lo que se había comprendido como“ democracia de partidos” y se pasa a la tendencia de elecciones por coalición para acceder al gobierno, dado que la fragmentación de los personalismos no permite componer una mayoría absoluta en un solo partido o movimiento político. Asimismo, la crisis de legitimidad de los partidos políticos y la progresiva perdida de identidad hacia los partidos de masas, puede indicar un regreso a la noción de elección, en la idea de un gobierno representativo de“ notables”. La definición que nos presenta Marín, nos recuerda que:
“ La elección ha sido inventada como el medio de llevar al gobierno a individuos que gozan de la confianza de sus conciudadanos. Los candidatos serían individuos que, por su red de relaciones locales, su notoriedad, la deferencia de la que gozan, suscitan la confianza de aquellos que viven próximos o que comparten sus intereses”( Marin, 1992: 20).
En tanto, esta noción durante el siglo XX paso de la confianza del candidato a la confianza en la organización del“ partidos de masas”. En el siglo XXI, Se observa nuevamente una tendencia a la ' personalización ' del poder, dado que el debate público transmitido por los medios de comunicación ha impulsado la actitud personalista de los candidatos como un determinante de las elecciones.
En este mismo sentido, se propone el concepto de“ partido profesional-electoral”, reconociendo que en estos“ el elector se hace más independiente, más autónomo, menos controlable y menos expuesto a las presiones de las « oligarquías » descritas por Michels, pero también más sólo y desordenado”( Panebianco, 1995: 510). La evolución de este tipo de partidos puede resultar en la disolución de los partidos como organizaciones y en la transformación de los regímenes políticos en una competencia de empresarios políticos independientes.
El retorno a las concepciones ideológicas, no muestra claridad en“ cómo podrían llegar a reconstruirse por esta vía unas determinadas identidades colectivas ni a qué tipo de soluciones político-organizativas podrían ir ligadas”( Panebianco, 1995: 511). La posibilidad de innovar en política por nuevas organizaciones que entren en competencia con los partidos tradicionales, requiere de la participación de“ fuerzas « auténticamente revolucionarias »”. Panebianco encuentra las pautas para el futuro de los partidos políticos en dos características de tipo organizativo, según el papel que asuman los movimientos políticos: regímenes democráticos o autoritarismos inéditos. Para el caso en estudio, vale tener en cuenta el registro del tipo de sistema de partidos que se viene configurando en Colombia, según la siguiente alusión:
“ Hoy por hoy, los candidatos a los cargos de representación popular se presentan por sí mismos, organizan sus equipos de campaña, diseñan sus estrategias electorales, recolectan fondos de manera autónoma y, los partidos, simplemente reparten avales a diestra y siniestra […] hoy los candidatos eligen al partido que les concederá el aval respectivo: es decir, estamos entrando en una era dominada por verdaderos“ partidos de alquiler”, en los cuales no es el partido que selecciona a un candidato, sino que son los candidatos quienes seleccionan a un partido”( Pizarro, 2002: 8-9).
En este sentido, otras nociones que se pueden revisar son las de“ Partido Cartel”,“ Catch al party” o“ partidos atrapatodo”( Tcach, 1993; Katz y Mair, 1997). Katz y Mair( 1997) relacionan al“ Partido de masas” y la emergencia de los“ Partido Cartel” con una idea fija de democracia y reconocen en estos modelos etapas de un proceso continuo de cambios. En los“ Partidos de masas”, la elección corresponde a“ cuotas diferenciales de movilización” y un“ prospectivo control popular de la política”, esto es, la competencia electoral esta dada más