Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 38
gracias a la progresiva militarización de los territorios, situación en la cual el paramilitarismo es actor desencadenante y clave pues – recordemos- la“ cuestión agraria” resultaría parte estratégica de“ su” proyecto. Lo anterior sin referirnos en profundidad a la“ guerra antidrogas” prevista en los Planes Colombia y los tratados de seguridad y militares firmados últimamente con los Estados Unidos, elementos adicionales que coadyuvan( negativamente) con la complejidad que implica ésta sola problemática 17.
Una vez más, ambos procesos neo-liberal y para-militar confluyen conjuntamente en sus intereses y resultados. Sin lugar a dudas son los factores explicativos más sobresalientes sobre la tendencia creciente hacia la exacerbación de la monopolización y concentración de la propiedad de la tierra y, en general de la apropiación del excedente agrícola en Colombia( incluyendo, los medios de producción, redes de comercialización de los insumos, etc.). Fruto de estas dinámicas hoy el país registra históricamente una de las peores distribuciones en el mundo, signada por una tragedia humanitaria de grandes proporciones 18.
Como ha sido largamente difundido por varios estudios especializados sobre el particular, esta trayectoria se encuentra paralelamente remozada por el desplazamiento forzado de grandes sectores rurales de la población y vinculada al mismo tiempo con la expoliación de sus propias tierras y propiedades( especialmente, las zonas consideradas estratégicas y de mayor productividad). De hecho:
(…) Las relaciones entre el control de la propiedad y el poder político han dinamizado los procesos de desplazamiento forzado y, en la medida en que las modalidades de producción dominantes( agriculturas de plantación, grandes proyectos mineros, energéticos, de infraestructuras) se apoyan en los sistemas vigentes de apropiación y control de la propiedad, se amplían los efectos de la guerra y se retroalimentan sus factores causales( Fajardo Montaña, 2010, p. 5).
Por ello cada vez resulta menos cuestionable que los objetivos centrales de la política de desarrollo estatal en general y gubernamental en específico en la primera década del siglo, hayan potenciado la naturaleza neoliberal-para-militar del régimen económico-político. Darío Fajardo Montaña( 2010) ilustra este complejo panorama planteando sintéticamente:
(…) En la coyuntura planteada a partir de los años 90 y más específicamente desde la administración del presidente Uribe, el afianzamiento de esta vía para el crecimiento agrario se ha nutrido con la sostenida tendencia hacia la concentración de la propiedad y el abandono de las intervenciones en reforma agraria …
Y continúa:
(…) la aplicación sistemática de la violencia como instrumento de la expropiación, practicada por grupos armados al margen de la ley y en ausencia de un estado que garantice el equilibrio y redistribución de los predios. En esta tendencia estarían convergiendo las iniciativas dirigidas hacia la legalización de los bienes usurpados mediante el terror paramilitar, muchas veces acompañada por el del propio estado. Este proceso, registrado y denunciado de manera sistemática, también habría de fortalecerse
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Acciones institucionales como las fumigaciones, los cultivos de Palma Africana, las reforestaciones iniciadas en diferentes zonas del territorio y los programas de economía solidaria financiados por agentes internacionales( USAID, BID, el Banco Mundial) han contribuido a consolidar una lógica de“ tercera generación” del proceso neoliberal-para-militar. No debe soslayarse tampoco“ a more careful examination of the Colombia case reveals that paramilitary groups grassroots organization significantly preceded Plan Colombia”( Mazzei, 2009, p. 9).
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El Índice de Gini en concentración de la tierra en Colombia es de los más altos del mundo. Entre 2001 y 2010 este índice empeoró del 0,80 % al 0,86 % y sólo entre 2003-2009 pasó de 0,85 a 0,87. En este último período especialmente los datos sobre desplazamiento forzado aumentaron significativa y correlación a las variaciones mencionadas. Un estudio reciente publicado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi( 2012) establece que“ en Colombia hay 47 millones de hectáreas en manos de sólo 15 mil personas”.