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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 351
Hasta ahora se ha llamado " literatura de la violencia " a toda la literatura que se ha escrito con relación a dicho fenómeno sin establecer diferencia alguna en cuanto a la calidad estética ni a la manera de tratar dicha temática en las novelas que se escribieron antes y después del Plebiscito Nacional en 1958. La mayoría de las novelas que se publicaron antes de 1958, que coinciden de manera peculiar con la aparición de El coronel no tiene quien le escriba de García Márquez en la revista " Mito ", no van más allá de la mera clasificación de novelas testimonio, llamadas " de la violencia”.( Escobar, 1996: 12).
Es la crisis frente a la significación, el intento de comunicar, a través del lenguaje, el silencio perpetuado por la historia oficial, lo que tiene como característica el corpus literario colombiano de la década de los noventa, como discurso y enunciado de la violencia como proceso de sentido. La virgen de los sicarios( 1994) de Fernando Vallejo plantea a partir de la historia de un gramático y sus amantes sicarios la necesidad de un lenguaje violento, que nombre el mundo de muertos que es para ese entonces Medellín; un texto que familiarizó al público internacional, desde la literatura, con la figura del sicario y nombró el delirio que permeaba los límites de la violencia.
2. Figurativización de la violencia en La virgen de los sicarios
Con La virgen de los sicarios( 1994) de Fernando Vallejo se inaugura el género narrativo de la novela sicaresca 234, término acuñado por Héctor Abad Faciolince, y del que hacen parte otros textos como Noticia de un secuestro( 1995) de Gabriel García Márquez, Rosario Tijeras( 1996) de Jorge Franco y No nacimos pa semilla( 1990) de Alonso Salazar. Analizar la novela de Vallejo, identificando la violencia como problema de discurso, es también un modo de hacer crítica, invitando a una reflexión sobre la desigualdad social en Colombia, entendiendo cómo a partir del lenguaje( escritura, proceso, constructo social, político, cultural e histórico), el terror legitimado mantiene el poder de los grupos dominantes y sustenta el silencio frente a la denuncia. Como lo afirma Cano en su artículo“ Metaforización de la violencia en la nueva narrativa colombiana”,
Una parte bastante significante de la novelística producida en Colombia durante la segunda mitad del siglo XX se caracteriza por una profunda preocupación en analizar el significado y el impacto de la violencia en la constitución( o deconstrucción) del orden social. Este interés procede del hecho de que, durante este período, la nación colombiana ha atravesado por instancias de agitación en las cuales las acciones violentas han adquirido un alcance que trasciende su carácter fenomenológico para situarse— en los términos utilizados por Göran Aijmer— en el espacio de lo imaginario, lo discursivo y lo etiológico.( Cano, 2005, 1)
La elección de La virgen de los sicarios( 1994) de Fernando Vallejo, para este tipo de análisis, se sustenta en en primer lugar en la posición de su autor en el mundo literario nacional; Vallejo rompe la tiranía del discurso heterosexual, no sólo desde la ficción, sino desde su papel de intelectual en el ámbito cultural colombiano, lo que lo hace enunciador de la controversia y portador de un discurso distópico. En segundo lugar, la metaforización de las manifestaciones de violencia que surgieron con la narcocultura; desde la marginalidad, la controversia y rechazo del discurso homofóbico de la cultura colombiana, concentrada en la figura del sicario. Por último la figurativización de la violencia, que se construye a partir de
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El término sicaresca fue acuñado por Héctor Abad Faciolince para definir los textos literarios que se construían alrededor de la figura del sicario. Tienen como características formales en común la narración en primera persona, lo que permite humanizar al sicario, exponen el choque entre la ciudad culta y la ciudad bárbara, la truculencia como hilo conductor y Medellín no es sólo el telón de fondo, sino un personaje más de la novela.