Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 326
Como Aínsa lo confirma, el espacio nunca está ajeno al tiempo y su vínculo está tejido por la experiencia. La muerte de Jacobo en la obra se nombra como“ lugar común desagradable”, es en realidad el espacio común del duelo, desde la perspectiva de quienes tendrían que enfrentar la falta del otro en circunstancias lejanas a la muerte natural.
Lo anterior conduce a ese discurso modalizante( Todorov, 1975: 23), es decir, al conjunto de elecciones en las que no sólo se define el contenido o la construcción de un personaje, sino que en sus enunciados se vislumbra un programa estético. David hace una apreciación frente a las cosas y el efecto que busca, tal como se enuncia en este fragmento:“ Me gusta cómo lo que el hombre abandona se deteriora y empieza a ser otra vez inhumano y bello. Me gusta esa frontera. Esa especie de manglar”( González, 2012: 19).
Este momento focal, integra los recursos identificados a lo largo del texto como percepción y enunciación en función de la experiencia. Y por otro lado, delimita el paisaje produciendo en el lector un acercamiento al texto desde la perspectiva sensible, desde la búsqueda de la capacidad expresiva de la imagen.
El recorrido subjetivo que rodea el acontecimiento central de la muerte, podría confundirse con un“ autismo”, pero dentro de las elecciones e insistencias en la obra subyace una actitud frente a la realidad. Al hablar de la tensión que se da a la frontera de la muerte, se sugieren experiencias reales que no deben considerarse como calcos de una realidad, puesto que hay un distanciamiento que objetiva la posición del autor( Bajtín, 2003: 313).
El desplazamiento del autor a Nueva York y la figuración de un alter ego proyectado en el mes de julio de 2018 en esta novela en particular, confirman una lectura desde la experiencia del sujeto ante la metaforización de la realidad y, por tanto otro modo de explorar la problematización de la estructura histórico social.“ Yo es otro”( González, 2012: 88) dice David al describir su vestimenta para cualquier homenaje a la muerte, la descripción simula una identidad armada con fragmentos, atavíos para el recuerdo de si mismo. Pero, también alude a Rimbaud, para hablar por él parodiando ese“ me debo a la sociedad” 229, cuando la soledad le de tiempo para atender a las entrevistas.
El autor evita la proyección directa de los problemas sociales, pero en algunos enunciados presenta esa valoración de la realidad. Es así como en el conjunto de esa estructura compositiva, se revela una opinión frente al campo cultural del que hace parte David. A lo largo de ese sueño horrible que era la vida 230, el reconocimiento, la venta, las entrevistas e invitaciones resultaban tan incómodas como“ un travesti, un mico o un loco en un entierro”( 2012: 24). Así mismo, llega a considerar“ chistes” la realidad de las obras como productos en época de escases“ tendría que pintar bonitas flores, eso sí, no fuera que los cuadros dieran demasiada guerra en el momento de venderse. De algo había que vivir”( 2012: 21)
Al retomar los términos del campo cultural( Bourdieu, 2000: 355), los términos de pertenencia o no pertenencia a un espacio se asumen críticamente. El estar ahí, implica una serie de actitudes, un cumplimiento de reglas frente a las cuales el personaje le da prevalencia a la“ mirada” dejando de lado cualquier etiqueta:“ Me desesperan, en cambio, con preguntas tediosas y difíciles de contestar sobre el Post- esto y el Post-aquello o sobre el Neo-esto o el Neo-aquello”( González, 2012:64). En últimas, señala una resistencia a la realidad del campo cultural y el tipo de valoración sobre la obra.
En general, el lenguaje de la obra está sostenido por el ritmo cotidiano y el intento de
229
“ Yo es otro” De Arthur Rimbaud a Georges Izambard. Charleville, 13 mayo 1871. Cartas de Rimbaud.( 1969) Buenos Aires: Juárez.
230
“ La vida era un sueño horrible”( González, 2012: 65). Analogía que completa con la pesadilla hermosa hecha arte en la catedral de la Sagrada Familia de Gaudí.