Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 322
despertar son íntimamente afines”( Benjamin, 2005: 394). En esa medida, la percepción de la realidad inmediata se inserta en el despertar a los objetos y al espacio enriquecido culturalmente.
El sentido de experiencia en el proceso creador de la novela, aunque no responda exclusivamente a la capacidad mimética del narrador propuesta por el pensador alemán, si está relacionada con la necesidad de plasmar el recuerdo en la escritura, como una huella, un rastro de la mirada subjetiva. Del mismo modo, recupera el vínculo entre la infinitud y la muerte, ocupando su espacio en el imaginario colectivo. 224
Memoria y escenificación de los recuerdos
Para Esther Cohen( 2006:59), el sentido de la narración se construye a partir del vínculo entre la experiencia personal y la colectiva como dos perspectivas de la memoria. De allí, la escenificación de los recuerdos, la re-elaboración de las cosas vistas y su relación con ellas.
En“ La luz difícil” David es un hombre de setenta y seis años que ante la inminente pérdida de visión, opta por seguir plasmando en el papel la claridad de su memoria, las imágenes visuales del recuerdo y la opacidad del presente. Vuelve sobre sus pasos y sobre la experiencia amarga de la muerte. Años atrás, su hijo mayor Jacobo queriendo escapar de las secuelas de un accidente, viaja a otra ciudad para resolver su propia muerte. Mientras, su familia se consumía en el duelo.
Las imágenes narradas en esta novela, pasan por el tamiz del tiempo, por el impulso que encierra el ejercicio de escritura del protagonista. El sujeto que narra pone en juego la experiencia de la búsqueda de aquellos años: el agua y la luz, que se asocian con la vivencia de la muerte de su hermano, de su hijo y luego de su esposa Sara.
Por esos días yo no quería estar en Miami ni en Bogotá ni en Medellín ni allí en la 101 ni en ninguna parte. Salía temprano a caminar por el parque durante horas […] Me gustaban los árboles del Central Park, aunque me producían nostalgia por los de mi país, por las selvas de Urabá, que yo conocía tan bien, pues uno de mis hermanos había tenido una finca por esos lados y en ella había muerto.( González, 2012: 17).
La vivencia del dolor, parece extenderse en el tiempo y resurgir en cualquier espacio, ya que las imágenes siempre se asocian con el recuerdo de un lugar y de la nostalgia que produce. El juego de analepsis y prolepsis, simula esa vacilación del tiempo y de los espacios constituyendo el topos de la memoria, materializándose en la dualidad de espacios abiertos y cerrados.
Cada detalle enunciado da cuenta de un modo de percepción de las cosas, su relación con ellas y cómo puede recordarlas. Por un lado, los espacios abiertos constituyen un amplio campo en el que la mirada se extiende sobre los objetos, mientras la búsqueda de imágenes por costas urbanas y semiurbanas en Nueva York se detenía en la apariencia fosilizada de las cosas, en Colombia el jardín se llenaba de“ infinitas imágenes visuales” con una potencialidad cinematográfica que David en su“ silla de director” alcanzaba a recordar.
Por otro lado, al segundo apartamento en el que vivió David y su familia en Nueva York llega un“ aire selvático”, que procura dar sentido a este sitio al punto de comprar una lora
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El recorrido propuesto con anterioridad, está visto desde la identificación de una arquitectura composicional, señalada dentro de una mirada intertextual y extratextual. Paralela a dicho acercamiento se da una lectura de una estructura arquitectónica donde se puede encontrar una interpretación de la realidad, una problematización de la estructura social. Este acercamiento facilita el encuentro con la posición del autor, su programa estético y su relación con el campo literario.( Parkinson, 1995)