Jul 25 2013 (Jul. 2013) | Página 325

Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 316
miseria sobre la ciudad que crece, es la amenaza sin nombre y casi sin ropa, es la figura del motín, el robo o el asalto, es el bulto inerte sobre las banquetas […] Allí queda el pelado, en la vigilia mítica, en espera del tratamiento masificado del cine y el teatro. Y luego, gracias a un cómico, se legaliza el diminutivo el peladito, el sonriente pícaro de arrabal”( Monsiváis, 1988: 90)
Este personaje marginal que describe Monsiváis va a ingresar a la pantalla a través de Cantinflas, quien a través de su atuendo y su forma de hablar en la que dice muchas frases que entrecruzan sus significados representa a los menos favorecidos dentro de una sociedad:“ Los pobres aplauden en él lo conocido y lo próximo, y, sabiéndolo o no, se entusiasman con un hecho no tan insólito: la representación festiva y vindicativa de la miseria”( Monsiváis, 1988: 91) Contribuye a que lo popular dentro de la cultura mexicana y latinoamericana en general sea cubierto por lo artístico. De esta manera,“ Antes de que Cantinflas, al domarlo, invierta el sentido social del estereotipo, todavía se ve al pelado como anomalía colmada de riesgos, el rencor social que atisba en la oscuridad que es sinónimo de la miseria”( Monsiváis 1988: 89). Ahora bien, este personaje, extraído del Arrabal 219 y que representa a las clases menos favorecidas, irrumpe en el espacio de lo valorado por la alta cultura, innovándola y modificándola:“ Al principio, Cantinflas triunfa porque su humor es una innovación; luego, gracias a la nueva conciencia tradicional”( Monsiváis, 1988: 94). Esta modificación va a causar incluso que dicho personaje se convierta en objeto de estudio para los académicos y que se compare con sus pares de culturas ajenas a la hispanoparlante:
“ En 1948, un‘ filósofo’, Ismael Diego Pérez, publica un libro sobre la‘ filosofía de Cantinflas’, y lo declara alto momento del‘ ser del mexicano’: su mucho hablar sin nada decir es la forma sutil y magnífica de su desprecio por los demagogos, los pervertidores del valor de las palabras. Por esos años, la prensa‘ especializada’ arma la identificación: Cantinflas es igual a Chaplin, no tanto por sus cualidades histriónicas como por la raíz de los personajes: idénticos el desafío social, la poesía, la arrebatada pasión romántica de los desposeídos. El Vagabundo y el Peladito”( Monsiváis, 1988: 95)
De acuerdo con lo anterior, si bien en el proceso de apropiación de lo profano este último es sometido al dominio de la cultura dominante, lo valorizado va a sufrir modificaciones en su constitución. Si se traslada el ejemplo de Cantinflas al terreno de lo literario, esto llevará a que el canon o conjunto de obras literarias se reconstruya constantemente 220, según los personajes de las nuevas obras que se vayan incorporando a la tradición. Asimismo, el sustento que brinda lo popular a las letras se puede evidenciar a través de lo que se ha dado en conocer como realismo grotesco. En este, según palabras de Bajtin,
“ el principio material y corporal aparece bajo la forma universal de fiesta utópica. Lo cósmico, lo social y lo corporal están ligados indisolublemente en una totalidad viviente e indivisible […] El rasgo sobresaliente del realismo grotesco es la degradación, o sea la transferencia al plano material y corporal de lo elevado, espiritual, ideal y abstracto […]
219
“ La palabra Arrabal, con su carga de billares, casuchas, puestos de tacos y sopes en la madrugada, vecindades, polvo, perros hambrientos, niños de mirada suplicante, describe e inventa a lo nombrado y es catálogo instantáneo de realidades e ilusiones: el viacrucis( la pobreza), el purgatorio compartido( la vecindades), la tradición( el amor a lo ruinoso y a las estampas benditas), la sordidez irresistible( el Cabaret), la redención( el amor de la familia y la solidaridad de los semejantes), los ángeles caídos( las prostitutas), los machos entrones y las reales hembras, las-inocencias-en-el-fango, los nacidos-para-perder. Hay un bien último( el Arraigo) y una acción incalificable( el olvido de los orígenes)”( Monsiváis, 1988: 78).
220
Sobre el canon, Iser afirma que“ hay un canon sellado como uno abierto. El sellado se considera único, en tanto se estableció su canonización; el estatus de los elementos textuales es exclusivo y no se puede añadir ningún texto a él […] el canon abierto permite añadir otros textos, y por ende su canonización”( 2005: 44). Dado que en su corpus incluye constantemente nuevas obras relacionadas con lo profano o no-valorado que involucran también lo popular, el canon literario es abierto.