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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 313 Introducción
Hoy por hoy, en una época en la que las personas del común prefieren ver la transmisión de un evento deportivo o asistir a la proyección de su reality show favorito en lugar de invertir tiempo en la lectura de la obra maestra de un escritor consagrado, pensar en la relación literatura – cultura popular quizá resulte a simple vista una tarea banal y sin sentido. El ser humano parece haber entrado en una suerte de pacto de no agresión con los textos escritos en el que el ojo acude a la letra impresa como último recurso. La información que antes atesoraban únicamente los libros, en algunas ocasiones de difícil acceso y circulación restringida por condiciones socioeconómicas y culturales, actualmente se difunde de manera global a través del internet. Igualmente, los placeres que el alma de antaño sólo podía recibir con una narración o un poema son brindados desde hace ya varias décadas por las producciones audiovisuales y la música almacenada y difundida a través de diferentes medios. No obstante, y aunque en apariencia resulte ya improbable, la relación entre estos dos elementos es mucho más estrecha de lo que se observa y se da en sentido bidireccional: lo literario configura lo popular 211, mientras que en tanto arte se nutre de lo profano para crear obras novedosas. Para demostrar esta idea, será necesario posicionarse sobre el concepto de literatura como configuradora del pueblo, tomando para ello los aportes de la teoría de los estudios culturales, los aportes de la teoría de los aparatos ideológicos del Estado y también la teoría de lo kitsch. Igualmente, se abordará la influencia que ejerce la cultura profana para la creación de obras novedosas y también para el ámbito académico en el que se estudian las producciones artísticas. Finalmente, se tomará dos textos propios de la cultura latinoamericana para ejemplificar lo desarrollado a lo largo del texto: La fiesta del monstruo, de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares y El Matadero, de Esteban Echeverría.
La literatura en el papel de configuración de lo popular
Quizá sea necesario, en primera instancia, partir del concepto de lo literario para estudiar la forma en que este influye sobre el pueblo y su cultura. Esto supone, no obstante, un trabajo arduo que ha tomado distintos matices y varios años a los estudiosos de las ciencias humanas. Uno de los teóricos contemporáneos que más ha centrado sus esfuerzos en ello es Terry Eagleton. En su trabajo Una introducción a la teoría literaria( 1988) hace un recorrido que abarca las distintas definiciones de dicho concepto según los diferentes enfoques y matices que ha tomado la teoría literaria en la modernidad. En la conclusión de su libro, Eagleton afirma que lo que abarcamos con el término literatura es en definitiva lo que se enseña y que:
“ Los teóricos literarios, junto con los críticos y los profesores, más que impartidores de una doctrina son guardianes del discurso. Su labor consiste en preservar ese discurso, ampliarlo y explicarlo cuando sea necesario, defenderlo contra otras formas de discurso, iniciar a los novatos y decidir si han logrado o no dominarlo […] Ciertos textos o escritos se seleccionan por ser más adaptables que otros a este discurso, y constituyen lo que se conoce como literatura o‘ canon’ literario”( Eagleton, 1988:239)
Tomando en cuenta lo anterior, el canon literario que es impartido por los profesores en los diferentes centros de enseñanza, en concordancia con determinadas maneras de hablar, pensar y escribir, va a contribuir a organizar estilos de vida y a conformar ámbitos y relaciones en los
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El uso que se hace de este término en el presente trabajo está relacionado con la reflexión que hace Geneviève Bollème en El pueblo por escrito: significados culturales de lo popular:“ Designar un objeto como popular, es declararlo tal en nombre de una organización o de un poder que depende de una institución racional, y es en ella, como lo dice Michel de Certeau, que se realiza‘ una separación’ entre la razón y su‘ resto’; un resto que esta autoridad( o este poder) aspira a recuperar”( Bollème, 1990: 20).