Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 294
para posicionar temas, no tienen las ventajas que aporta el manejo de las últimas tecnologías de la información y la comunicación, la conexión satelital interplanetaria, ni mucho menos la concentración de las empresas de información y comunicación en grandes monopolios.
Los frames, por consiguiente, para ser efectivos deben entrar en el proceso de negociación con otras ideas, representaciones e interpretaciones de la realidad que tengan los individuos. La relación es una yuxtaposición de intereses individuales y supraindividuales, por lo que el referente de los medios no es una verdad determinante a la hora de interpretar el mundo, pero sí a la hora de buscar referentes y contextos que nos permitan entender la vastedad de la información a la que no tenemos acceso, Sábada( 2004) señala que:
Además de los hechos, también los medios tienden a destacar o obscurecer a las figuras públicas. De modo que hay quienes aparecen siempre en determinados temas. Sucede lo mismo con los slogans o frases de enganche que son motivo recurrentes de asuntos concretos […] El hecho de que algunos medios con sus frames subrayen algunos aspectos de la realidad y den relevancia a determinados personajes de la vida social es de gran importancia, debido a que son la primera fuente de información en algunos temas para muchos ciudadanos”( 2004: 69).
Lo público y lo publicado
No todo lo público es publicado, pero todo lo publicado sí se hace público. La frase encierra uno de los mitos más grandes sobre los medios, el de la opinión pública. Al publicar sólo un discurso, que deviene del monopolio de la información, las empresas mediáticas configuran a la opinión pública en sí misma con los temas de discusión que desde el monopolio se dicten. De allí que lo publicado muchas veces diste mucho de lo que realmente motiva, preocupa o incide sobre lo público.
El discurso se convierte de este modo en un recurso hegemónico, contrario a la pluralidad por su misma naturaleza; es también antidemocrático y se constituye en una herramienta del poder fáctico. La opinión pública es la reproducción de la cosmovisión del monopolio establecida a través de un cerrado asociacionismo, que confiere una visión de la realidad a través del posicionamiento en la agenda publicada de temas concernientes a sus intereses. Walter Lippman se refería a la opinión pública y su discurso que:
Se presenta en forma de estereotipos y de cara al público cumplen la misma función que otorgaba Carlos Marx al concepto de ideología, W. Pareto al de derivación y S. Freud al de radicalización; es decir, intentan destacar la importancia que adquiere la dimensión irracional del hombre, tanto en su comportamiento individual como colectivo( Cándido Monzón, 1998: 10).
De este modo, los medios son sustento y base de producción continua de referentes y marcos simbólicos para la comprensión de la realidad que circunda a los sujetos. Los medios inciden en la toma de decisiones de las personas, sus reglas en la vida, el estilo y la conformación de la personalidad, aspectos donde el discurso de lo publicado tiene cada vez más que ver con las formas en que se emite el mensaje que:
Simbólicamente cargado( co) produce códigos, símbolos y narrativas de identidad que controlan-limitan o potencia- la capacidad de comprender y pensar en la medida en que el lenguaje forma parte de las situaciones definidas-más o menos reales- que fijan pautas comunicativas y de pensamiento( Alain Basail, 2004: 101).
El discurso de la información no es ajeno a la realidad y moldea esta realidad al ser instrumento de interpretación y resignificación social. El medio es intérprete de una realidad