Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 273
AU: < no + no + no # deje de venir con esa humildad cínica que no se la cree > [<]!
DC: & e # usted puede recurrir a la enorme audiencia que le da su cargo # y desde su silla condenarme como un Júpiter olímpico # y condenar como condenó a Guillén al exilio # como por después de las # de éstas diferencias suyas públicas generalmente vienen amenazas # como sucedió conmigo en el año dos mil dos # < pero Señor Presidente > [>] +/.
AU: < Eso es mentiras > [<]!
-Violencia verbal, ethos y escenografía en el discurso de Coronell
Si bien el discurso de Coronell no resalta por el uso desmedido de insultos o de gritos, tampoco puede decirse que esté desprovisto de violencia. Coronell no solo despliega una cantidad significativa de ataques Ad Hominem, sino que hace uso de numerosos recursos a través de los cuales convierte a su interlocutor en objeto de burla y / o lo dirige hacia posiciones que este no quería asumir. Es así como suele impedir que Uribe se exprese libremente, ya sea a través de constantes interrupciones o mediante el uso de la asertividad y de preguntas trucadas( como en el Fragmento 17); también lo desconsidera e incluso lo ridiculiza, por ejemplo, a través del manejo del discurso referido y la ironía( véanse los Fragmentos 2 y 3); del mismo modo que acrecienta la fuerza de sus ataques al darles cierto tinte de vehemencia, exagerando el uso de la cortesía( como en la primera parte del Fragmento 16), de exclamaciones y de marcas de emoción( por ejemplo, prolongando ciertos sonidos: " le encaanta [ encanta ] hacer énfasis en lo que le gusta "). Sin embargo, estas manifestaciones del abuso verbal se mantienen dentro de unos límites aceptables-distando de constituir alguna forma de incitación a la violencia física-, del mismo modo que los Ad Hominem de Coronell soportan una evaluación ética y argumentativa en virtud de su veracidad, justificación y pertinencia. En cambio, este conjunto de elementos constituyen marcas del proceso por el cual Coronell construye una escenografía y modela su propio ethos.
A lo largo de la interacción, Coronell obra estratégicamente para convertir el debate en una entrevista, y más específicamente, en una entrevista de personaje. Así, éste transgrede los roles establecidos inicialmente-al punto que quien oficiaba como mediador, la periodista Vicky Dávila, prácticamente desaparece de la interacción- hasta reemplazarlos por un sistema de toma de turnos en el que se diferencian asimétricamente sus derechos y obligaciones con respecto de los de Uribe, de manera que, al asumir el rol de « entrevistador », Coronell se convierte en el regulador institucional del intercambio determinando el orden, la duración y el desarrollo de los temas a tratar, y, sobretodo, concentrando el poder de formular las preguntas para que las conteste Uribe, a quien ubica en la posición de « invitado ».
Mediante el trazado de esta escenografía Coronell no solo refuerza su ethos de periodista ante los sucesivos ataques de Uribe, sino que construye un espacio en el que le es lícito avanzar sobre este último. Tal como explican Halperín( 2005: 18, 30) y Piatti( 2009: 92), la entrevista combina elementos del diálogo cotidiano( tales como la proximidad y la atmósfera de intimidad, las interrupciones, el tono de espontaneidad y la presencia de lo personal) con el alto grado de exposición y polemicidad que implican la presencia de una audiencia masiva y el tratamiento de temas de interés público. Más particularmente, en las entrevistas de declaraciones y de personaje, el imperativo de esclarecer las opiniones e intenciones del otro autoriza al periodista a que trascienda la mera búsqueda del consenso, permitiéndole desplegar la esgrima verbal contra el entrevistado interpelándolo con preguntas incomodas, obligándolo a tratar temas que no estaba dispuesto a tocar, poniendo de manifiesto sus contradicciones y cuestionando sus intereses, valores y motivaciones. 194
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Cabe mencionar que al trazar esta escenografía Coronell está explotando todo un estereotipo asociado a la