Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 272
que modifique su conducta argumentativa, con lo que introduce una valoración negativa sobre esta( nótese el uso del verbo modal " deber ") que puede interpretarse como un ataque en el nivel del individuo, ya que da por sentado que Uribe no se inclina a deliberar correctamente. Luego, Coronell controvierte dos posiciones previamente expuestas por Uribe( el tema de las amenazas contra su vida y el de las condiciones en las que había recibido una beca en el año 2002, los cuales aparecen el Fragmento 1), y; finalmente, despliega tanto un tercer Ad Hominem directo como un Ad Hominem por argumento sesgado, enfocados otra vez en el nivel del individuo, a través de los cuales cuestiona el carácter y las buenas intenciones de Uribe, lo cual asocia a las explicaciones irrelevantes( es decir, los ignoratio elenchi) con las que este evadió las preguntas referentes al tema de un helicóptero que utilizó en 1983.
-Ataques a través de los cuales se cuestionan los valores
A través de este grupo de ataques Coronell protesta ante el hecho de que Uribe no parece compartir los valores presupuestos en el contexto de una democracia, en especial en lo referente a la libertad de prensa. Dichos argumentos Ad Hominem atañen específicamente al ethos de Uribe en tanto individuo, cuestionando tanto la imagen que este ha construido de sí mismo en el pasado como aquella que proyecta a lo largo del debate. Estos suelen ser formulados a través de preguntas retóricas o circulares, de manera que Uribe queda impedido para responder y Coronell no se hace cargo de los ataques, ya que quien plantea una pregunta no se compromete, automáticamente, con el punto de vista contrario a la proposición cuestionada:
Fragmento 17: AU: sea # para ser periodista crítico hay que tener < valor civil > [>]!
DC: < así # así > [<] # ¿ así entiende usted el ejercicio de la libertad de prensa señor presidente?
-Ataques contra la figura de autoridad
Estos operan principalmente en el nivel del status, pero no para cuestionar la posición social o la legitimidad de la investidura política de Uribe, sino más bien para protestar ante el uso indebido que este hace de la fuerza ilocutoria que le confiere la autoridad que deriva de estas, ya que la utiliza para criminalizar e incitar a la violencia física. Para ello, Coronell recurre a una de las formas más antiguas de atacar al poder constituido: el uso del humor. Así pues, estos argumentos Ad Hominem son movilizados a través de metáforas, símiles y analogías con las que Coronell caricaturiza la figura de autoridad construida por Uribe, al tiempo que denuncia el procedimiento de criminalización del que estaban siendo objeto, tanto él como los demás periodistas críticos del gobierno. Veamos:
Fragmento 18: AU: si tiene otro cargo que tenga contra mí bien pueda hágalo.
DC: lo mismo le digo señor Presidente ## lo que pasa # lo que pasa es que yo soy un reportero y usted es el Presidente de la República # < y una cosa es estar a pie y otra a caballo ## usted # usted # usted puede recurrir a la # a la > [<] +/.