Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 271
Veamos entonces los distintos procedimientos a través de los cuales son desplegados dichos ataques, el modo como operan en la construcción del ethos y el papel que cumplen junto a otras formas de violencia verbal a lo largo del debate.
-Ataques a través de los cuales se protesta ante la inadeacuada conducta deliberativa
Este grupo concentra la mayor parte de argumentos Ad Hominem desplegados por Coronell. Estos se caracterizan porque vulneran dos niveles del ethos de Uribe: el de la representación social y el del individuo, manifestando que el tono violento de su discurso resulta incompatible con el que correspondería al de alguien que ostenta la investidura de Presidente, criticando su inclinación a dirigir señalamientos carentes de justificación, o bien cuestionando su mal carácter, todo lo cual es interpretado como una forma de blindar sus posiciones contra la crítica. Dichos ataques se manifiestan principalmente a través del Ad Hominem directo, aunque muchas veces son expresados mediante formas veladas o disimulados a través de distintos recursos, tales como la exageración de la cortesía o mediante efectos de modalización. Veamos por ejemplo el siguiente fragmento, en el que Coronell conjuga la crítica puntual de algunas de las posiciones de Uribe con el despliegue sucesivo de varios argumentos Ad Hominem, los cuales se van haciendo más explícitos a medida que avanza el turno de habla:
Fragmento 16:
DC: haber señor presidente ## primero # yo le rogaría a usted que & con # que conserve su postura de acuerdo con la investidura que ostenta # y que me obliga a mí todo el respeto ## en segundo lugar señor Presidente # usted si me está haciendo acusación de haber participado en la elaboración de unos libros debe hacerlo claramente # decirme qué libros son y qué fue lo que yo hice ## en tercer lugar # yo me fui de este país por amenazas contra mi vida que implicaban a personas muy cercanas a usted ## eso está probado judicialmente # esas amenazas ## por lo demás señor Presidente # como usted dice # yo recibí una beca por petición de Comisión Colombiana de Juristas y del Comité para la Protección de los Periodistas # una organización internacional de periodistas que usted bien conoce porque varias veces ha recibido a sus directivos en la Casa de Nariño ## además # le quiero decir señor Presidente que me parece que # con esta misma estrategia de ponerse bravo # usted evita cualquier escrutinio sobre su pasado # le encaanta [ encanta ] hacer énfasis en lo que le gusta # por ejemplo # en lo de tener o no tener gafas # pero ahora en la descripción del helicóptero hace una # una narración muy detallada de todos lo hechos que lo rodearon # menos del hecho palmario de que el aparato pertenecía a Pablo Escobar ## < usted > [>] +/.
AU: < es mentira > [<] # es mentira lo que usted está mintiendo!...
El fragmento inicia con un Ad Hominem directo, aunque expresado de manera velada: Coronell exagera el uso de la cortesía para protestar contra la violencia con la que Uribe intenta eliminarlo como interlocutor válido. En este caso el ataque se enfoca en el nivel de la representación social, manifestando que Uribe es deficiente en ethos ya que el tono de su discurso resulta incompatible con el estereotipo socialmente asociado a la figura del « Presidente » 193. Acto seguido, Coronell llama la atención sobre una imputación que Uribe le había dirigido de manera poco clara(" AU:.. estoy dispuesto a responder por cualquiera de los cargos en el libro de Virgina Vallejo o en otros libros que usted # que usted ayudó # que usted ayudó a ilustrar "), pero, más que elevar un pedido de aclaración, Coronell exhorta a Uribe a
193
Hablamos de estereotipo, pues no existe-por lo menos en Colombia- legislación alguna que regule el tono que debería exhibir quien ostente el cargo de Presidente de la República.